Muchos vallecaucanos se preguntan si el proyecto de construir un tren de cercanías, que una los principales pueblos del departamento, está cerca o no dejará de ser una ilusión.

Por ahora, hay un cronograma preliminar que indica que entre los años 2023 y 2024 iniciarían las obras de este sueño, que busca conectar a Cali con su zona metropolitana por medio de 74,2 kilómetros de vía férrea, así como vincular a todos los modos de transporte de la región en una misma red.

La iniciativa ya superó la etapa de prefactibilidad, hace dos años, y ahora se ejecutan los estudios y diseños en detalle, los cuales se conocerán en diciembre del 2022, pues ya hay retrasos.

Estas dificultades obedecen a tardanzas en los estudios de topografía, según explicó Roy Alejandro Barreras, director de Planeación de Cali. Esos estudios son realizados por la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) por medio de una inversión de $ 35 mil millones.

“Debemos contar con ellos para proceder a asegurar recursos por medio de vigencias futuras del próximo año. De esta manera, podremos iniciar labores en la primera etapa del Tren de Cercanías, o sea la que conecta Cali con Jamundí”, indicó.

Lea aquí: Aliste su hoja de vida: anuncian más de 70 vacantes de empleo para el Valle y Eje Cafetero

Dicho tramo implicaría intervenir 21 kilómetros, los cuales contarían con 23 estaciones, desde el municipio vecino hasta la Estación Central, la cual funcionaría en la actual Terminal de Transportes. La inversión se estima en los $ 1,2 billones, aproximadamente, con un aporte del 70 % del Gobierno Nacional y el 30 % de la alcaldías de Cali, Jamundí y la Gobernación del Valle. Pero antes de asegurar estos recursos ante la Nación se deben surtir una serie de formalidades.

“El tren requiere de una entidad que lo administre. Para que todos los sistemas de transporte tengan aprobación se requiere la creación de un ente gestor (como, por ejemplo, Metrocali existe para responder a las necesidades del MÍO). Ya recibimos la aprobación del Concejo, la Asamblea y los demás municipios. Estamos esperando el visto bueno de los estatutos del Ministerio de Transporte este mismo año”, señaló el Director de Planeación.

Sin embargo, el ente gestor no es la única entidad que debe ser creada, sino también una autoridad regional que establezca las pautas para todos los tipos de transporte de Cali y su zona metropolitana. Esto no solo le daría competencias para establecer pautas para el MÍO, sino también para el transporte intermunicipal.

Ahora bien, cumplir todo el proceso burocrático para formalizar esa entidad, sumado a tener listos los estudios y diseños, podría ralentizar el inicio de las obras del tramo Cali-Jamundí, previstas inicialmente para el 2023, pero con la posibilidad de arrancar un año más tarde, o sea en 2024.

“Todo depende de cómo se lleven a cabo los procesos para contar con la cofinanciación del proyecto de la mano del Gobierno Nacional, así como la articulación de todos los actores posibles. Lo clave es no solo generar un tren, sino también un sistema integrado de transporte, que también unifique todos los modos en los que se movilizan los ciudadanos, que haya una integración operacional y tarifaria”, afirmó Manuel Reina, coordinador de proyectos de Propacífico, entidad que cumple funciones de articulación y acompañamiento.

Reina señaló que la región tiene la ventaja de contar con una franja férrea, aunque toda la infraestructura será completamente nueva. A diferencia de otros modelos, como el metro de Medellín, el Tren de Cercanías será un sistema más liviano que funcionará en tramos urbanos y con alimentación eléctrica.

Después de concluir la etapa de Cali-Jamundí, de manera estimada para el 2025, luego se procederá con los tramos que conectan la capital vallecaucana con Yumbo y Palmira, así como con el Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón. “Este proyecto traerá beneficios muy importantes en materia social y económico, dado que disminuirá los costos de viaje; las personas con carro vehicular podrán migrar hacia ese sistema y podremos tener un MÍO bastante potente”, destacó el investigador de Propacífico.

Los cuestionamientos y dudas

Unas de las voces más críticas alrededor del Tren de Cercanías es la de Javier Jaramillo, gerente de Expreso Palmira, quien si bien reconoció que hay que pensar en proyectos que den muestra de una ciudad desarrollada, “debemos ser conscientes de la situación económica y de cómo haremos sostenibles ese modelo”.

“Tan solo mire el fracaso que ha sido el sistema MÍO. En 2016 alcanzaba a movilizar 450 mil pasajeros diarios, pero hoy apenas si llega a 260 mil. A eso se suma que el Municipio siempre tiene que cubrir los mayores gastos, porque lo que se logra con tarifa no es suficiente. Si tienen esas deficiencias, ¿por qué piensan en un proyecto tan costoso como un tren?”, cuestionó Jaramillo.

El empresario agregó que debido a la pérdida de pasajeros en el MÍO, estos han optado por movilizarse en el transporte pirata, un modelo que -se preguntó Jaramillo- no sería compatible con la propuesta de desarrollo que traería el Tren de Cercanías. En todo caso, si este llega a realizarse, “debe haber ‘micro-alimentación’ en los barrios, porque entonces no habría forma de ‘macro-alimentar’ el transporte en general”, indicó Jaramillo.

El concejal Juan Martín Bravo se pregunta cómo harían las alcaldías de Cali y Jamundí, así como la Gobernación, para gestionar el 30 % de las primeras obras, es decir, alrededor de $ 360 mil millones. “Todavía hay temas que necesitan quedar claros y tampoco sabemos si recibiremos apoyo de la Nación. Por ejemplo, me preocupa que el nuevo Presidente se haya mostrado en contra del metro de Bogotá y eso pase lo mismo con Cali. Ojalá haya voluntad”, opinó Bravo.

Juanita Concha, experta en transporte ferroviario y expresidente de Metrocali, comentó que, en efecto, el primer reto que afronta el proyecto es todo lo financiero, porque de manera inevitable es el Estado el encargado de subsidiar el servicio, sin reportar sobrecostos ni depender solo de la tarifa que se le cobre a los usuarios.

“El otro reto es el institucional. Nada de esto funciona si no hay articulación institucional, lo que se logra a través de una gran entidad metropolitana, con coordinación política y de toma de decisiones eficientes, siempre pensando en el usuario”, aseveró Concha.

La experta agregó que el tren debe propender hacia su expansión, no puede quedarse en una sola línea, por lo que deberá juntar esfuerzos con otros modos de transporte y ponerse de acuerdo para establecer frecuencias, horarios y zonas de influencia.

“Este es un proyecto que puede transformar la realidad de Cali y su zona de influencia. Desde el punto de vista del tiempo, se espera que los viajes sean más rápidos. Desde el económico, no habrá tanto gasto en el transporte particular ni mucho menos efectos tan fuertes sobre el medio ambiente, sobre la calidad del aire. También ayudará de manera indirecta a reducir la accidentalidad”, destacó la expresidenta de Metrocali.

Por su parte, Paola Arenas, diputada por el Valle, opinó que el mayor cuello de botella era la etapa de prefactibilidad y ya se superó, por lo que el proyecto es viable para la región. Ahora será clave en esta nueva etapa el papel que tendrá el Gobierno Nacional, pues de este dependerá la celeridad para que no haya retrasos con miras a tener un primer tramo en 2025.

Por ello, muchos gremios de la región, desde ya, le solicitaron al nuevo presidente su compromiso con este sueño de los vallecaucanos.