El 2026 será decisivo para el Valle del Cauca en el propósito de seguir reduciendo la pobreza (en el último año 400.000 personas dejaron esta condición en el departamento según el Dane) y al mismo tiempo aumentando las oportunidades para sus habitantes.

El 2025 terminó con indicadores positivos para la comarca en materia de crecimiento, exportaciones, ingresos por remesas y empleo, y se espera que estos mantengan ese comportamiento a lo largo del nuevo año.

Para ello, el Valle del Cauca enfrenta varios retos, muchos ligados al liderazgo de los mandatarios locales que empiezan la segunda fase de sus gobiernos.

Gremios y otros actores del departamento plantearon sus ideas sobre los principales desafíos que tiene la región, debate que ya no gira solo alrededor del balance de lo ejecutado, sino de la capacidad institucional para sostener lo logrado, corregir fallas estructurales y enfrentar retos como el de la seguridad, que sigue siendo una preocupación para los vallecaucanos y que marcará la agenda del 2026.

Seguridad: un desafío territorial

Más allá de los delitos y homicidios que siguen siendo altos en la comarca (en 2024 se registraron 2283 asesinatos y en 2025, hasta el 19 de diciembre, 2275), hay una gran preocupación por la presencia de las bandas criminales, así como del narcotráfico y el aumento de los atentados terroristas.

El propio secretario de Seguridad del Valle, Guillermo Londoño, ha reconocido que el principal reto del departamento es controlar la expansión de los grupos armados organizados que operan de manera ilegal.

En entrevista con El País, aseguró que “la amenaza terrorista del Estado Mayor Central (EMC) acecha a los vallecaucanos” y que “la expansión de los grupos criminales ha crecido 36 % en los últimos tres años en el departamento”.

Según el funcionario, el problema va más allá del narcotráfico: “Ahora también están en la minería ilegal, la extorsión y el secuestro. Por eso estos delincuentes tienen recursos financieros y capacidades para hacer daño y ampliar su control territorial”.

La Gobernación ha reforzado su estrategia de seguridad con herramientas como el uso de drones y la creación del Copat. | Foto: Alcaldía de Cali

Desde la Gobernación del Valle del Cauca la apuesta para 2026 pasa por mantener la tasa de seguridad, fortalecer capacidades tecnológicas y seguir articulando esfuerzos con la Fuerza Pública y la Fiscalía.

En ese marco se inscriben dos de las estrategias más recientes: Raptor, una flota de drones de última tecnología diseñada para ampliar la capacidad de intervención, especialmente en municipios que no cuentan con este tipo de herramientas, y el Copat, el Comité de Prevención y Anticipación al Terrorismo, creado mediante decreto departamental y concebido como un espacio de análisis de alto nivel.

Sin embargo, algunos miembros de la Asamblea del Valle dicen que la seguridad no puede reducirse a una respuesta militar y piden más inversión social.

“Se requiere una política de seguridad que combine control institucional con prevención, empleo juvenil, cultura y educación”, dijo el diputado Héctor Osorio.

Desde el análisis técnico, Camilo Murcia, exsecretario de Seguridad del Departamento entre 2020 y 2023, señaló que el reto para este 2026 pasa por “fortalecer mecanismos alternativos de solución de conflictos, impulsar estrategias de prevención del delito y campañas de visibilización, robustecer la Fuerza Pública y activar la desescalada temprana del riesgo conforme a las alertas tempranas”.

Inversión social

Karen Rada, secretaria de Desarrollo, Inclusión y Participación Social del Valle, reconoció que el departamento pasa de una “fase de expansión a una de profundización y sostenibilidad. El objetivo no es solo crecer en cifras, sino asegurar que la inversión social se traduzca en una reducción estructural de brechas”.

El principal desafío, según esa dependencia, es consolidar el sistema de cuidado El Valle Cuida de Ti, fortalecer la articulación municipal y garantizar que programas como los jardines infantiles nocturnos Arrullo se amplíen a municipios como Palmira y Buenaventura.

También se plantea un reto político: transformar la alta participación juvenil y comunal en capacidad real de incidencia.

La apuesta para 2026 es pasar “de la participación a la incidencia”, con escuelas de formación y fortalecimiento de liderazgos locales. Un antecedente clave es el comportamiento de los Consejos Municipales de Juventud, que en las elecciones de 2025 registraron un aumento del 38,6 % en la participación frente a 2021.

Infraestructura y planeación

La infraestructura será otro de los campos decisivos en el año que empieza.

Desde el sector privado, Propacífico señala que el 2026 será clave para destrabar proyectos considerados estructurales para la competitividad regional.

María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de la entidad, planteó que uno de los grandes propósitos es avanzar en infraestructura estratégica y conectividad, con énfasis en la profundización del dragado del puerto de Buenaventura, la consolidación de la vía Buga - Buenaventura, el impulso definitivo al Tren de Cercanías del Valle, el avance del Tren del Pacífico y la definición del futuro de obras clave como Mulaló-Loboguerrero, que actualmente está en un litigio legal.

La directiva subrayó que, aunque persisten rezagos, también hay avances que no pueden desconocerse: “Tenemos la Buga–Buenaventura concesionada y avanzando. Tenemos la malla vial del Valle también avanzando. Hemos avanzado mucho en el Tren de Cercanías, a pesar del rechazo y la falta de avance por parte del Gobierno Nacional, y eso tenemos que reconocerlo”.

Las entidades territoriales ya aprobaron sus aportes para el Tren de Cercanías mediante vigencias futuras, comprometiendo más de $ 3,5 billones en total hasta 2038. Falta que la Nación haga lo propio. | Foto: El País

De otro lado, para la región será clave este año que se defina la concesión del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que implicaría una inversión de mediano plazo de $ 4,3 billones. Esto está en manos del Gobierno Nacional.

Desarrollo económico

La economía del Valle del Cauca venía creciendo por encima del promedio nacional (3,8 % hasta el tercer trimestre del 2025) y las proyecciones indican que este comportamiento puede mantenerse por el desarrollo de más obras de infraestructura y el crecimiento de las organizaciones.

Desde la Cámara de Comercio de Cali (CCC), su presidenta María del Mar Palau afirmó que el Valle del Cauca enfrenta una oportunidad clave para consolidar un modelo de crecimiento basado en empresas más productivas, innovadoras y conectadas con el mundo.

El primer reto, indicó, es fortalecer el tejido empresarial, compuesto por más de 97.000 empresas que generan cerca del 70 % del empleo, muchas de las cuales enfrentan barreras en seguridad, infraestructura y acceso a talento.

A esto se suma la necesidad de impulsar la innovación y el conocimiento como motores de competitividad, a través de la digitalización, la educación pertinente y la conexión con ecosistemas de innovación, incluyendo apuestas en inteligencia artificial y emprendimiento de alto potencial, según se indicó.

Otro frente clave serán la internacionalización y apertura de mercados, ya que las exportaciones del Valle del Cauca presentaron un desempeño sobresaliente, con variaciones de 15,7% en valor y 11,5 % en volumen frente al mismo periodo del año anterior, según datos de octubre, comportamiento que se espera mantener en 2026.

Según la CCC, el departamento tiene potencial para duplicar su PIB exportador en la próxima década, siempre que se fortalezcan las cadenas de valor, se atraiga inversión y se acompañe a las empresas en su inserción global.

Palau insiste en que el desarrollo económico de la comarca dependerá de una articulación público privada sostenida, capaz de cerrar brechas sociales, generar empleo y consolidar un entorno confiable para la inversión. “El 2026 será el año para demostrar que el progreso se construye con alianzas”, afirmó.

Claves en educación

La Secretaría de Educación Departamental ubicó como prioridad que “ningún niño, niña o joven se quede por fuera del sistema educativo”, con la continuidad de la estrategia de Búsqueda Activa y la garantía del Programa de Alimentación Escolar (PAE).

“Hoy podemos afirmar que el Valle del Cauca tiene las vigencias futuras aprobadas y el proceso estructurado a través de bolsa mercantil para la selección de los operadores, lo que nos permitirá iniciar el calendario académico 2026 con el PAE desde el primer día de clases”, dijo la titular de esa dependencia, Ofelia Dorado.

Además, la agenda educativa para el año que está empezando incluye el fortalecimiento del bilingüismo, la educación rural, los proyectos pedagógicos productivos y las asociaciones de futuros agricultores, así como una apuesta sostenida por la convivencia escolar y las habilidades socioemocionales.

La Secretaría de Educación del Valle aseguró que el PAE estará garantizado desde el primer día del calendario académico 2026. | Foto: Colprensa - El Nuevo Siglo

En este panorama también aparece Digicampus, uno de los programas bandera del Palacio de San Francisco en formación y acceso a la educación superior.

El objetivo, según el diputado del Valle del Cauca, Jonhy Acosta, es que este programa no se quede concentrado “excesivamente en cuatro núcleos urbanos”, sino que llegue a las zonas rurales, teniendo en cuenta que fue concebido para cerrar brechas territoriales y fortalecer la transformación digital en el campo.