Alerta en el Valle por suicidio en jóvenes, en este primer semestre van 14 casos

Alerta en el Valle por suicidio en jóvenes, en este primer semestre van 14 casos 

Septiembre 30, 2018 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País 
Suicidio

Este año se han reportado en el Valle tres casos más que en 2017.

El País

Uno de los problemas de salud pública que tiene en vilo a las autoridades de este ramo es el suicidio. Este fenómeno, especialmente en niños y adolescentes, es preocupante si se tiene en cuenta que las cifras a nivel regional y nacional van en aumento.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, el Valle del Cauca es uno de los doce departamentos que registró un incremento en el número de casos cometidos entre el 1 de enero y el 31 de julio de este año. En ese periodo de tiempo se presentaron catorce casos, tres más que los 11 reportados durante los primeros siete meses del 2017.

Carlos Eduardo Valdés, director de Medicina Legal, insistió en que “hay que tomar más en serio el tema del suicidio en Colombia para fijar unas políticas en salud, en educación y en vigilancia de los menores de edad. Es un fenómeno que está en aumento y hay que prestarle mucha atención”.

Lea también: Preocupa aumento de suicidios de menores en Colombia, en lo que va del 2018

Leonardo Aja, experto en prevención del riesgo de suicidio infantil y juvenil, señaló que “hoy los procesos de educación no están contribuyendo mucho en la formación de los jóvenes, porque se están criando niños y niñas terriblemente frágiles emocionalmente. Los extremos se juntan, porque también hay evidencias de que el maltrato infantil, el abuso sexual, el ‘bullying’, que son claras formas de violencia, también están influyendo en que esto se esté dando. Así las cosas, la carencia de adversidad y la sobreprotección, o el exceso de adversidad y violencia, podrían estar creando estas condiciones de destrucción de la psiquis de los jóvenes, que se están deprimiendo más que hace veinte o treinta años atrás”.

Alerta nacional

En Colombia, durante los primeros siete meses de este año se registraron 156 casos de personas que se quitaron la vida. Esto representa cinco casos más que los registrados durante el mismo periodo del 2017.

De acuerdo con Medicina Legal, este año se ha notificado un incremento en el número de decesos de hombres, pues 96 decidieron quitarse la vida, siete más que en el 2017, cuando 89 personas fallecieron. Entre tanto, durante ese periodo de tiempo se presentó una reducción de dos casos (se pasó de 62 muertes en 2017 a 60 fallecimientos este año).

Pese a que el suicidio es un hecho que tiene múltiples causas, Medicina Legal advirtió que entre los eventos desecadenantes de los actos cometidos se cuenta el desamor (16), enfermedad mental o física (6), razones escolares o educativas (6), conflictos con la pareja o expareja (8), maltrato físico, sexual o psicológico (1); por el suicidio de un familiar o un amigo (1). No obstante, en otros 118 casos no hay información.

Al respecto, Aja hizo hincapié en que “hay casos en que las personas se sienten en abandono emocional, se sienten poco queridas, en soledad. Por eso hay que estar pendientes a las señales que las personas nos brindan, como menciones pesimistas sobre el mundo o sobre sí mismas; teniendo esto en cuenta, se debe prestar ayuda para que haya un fortalecimiento emocional y asistir medicamente a la persona para que sepa que tiene apoyo y que hay quienes velen por su bienestar”.

En los primeros seis meses de este año la Línea 106, de Cali, recibió 156 consultas de personas que no tenían un plan estructurado para acabar con su vida, 9 llamadas en las que la persona tenía un plan y otras 15 por intentos de suicidio.

106
es la línea de ayuda de Corpolatin, a través de la que expertos brindan ayuda y apoyo emocional.
800.000
personas se suicidan al año en el mundo. Esta es la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.

Ojo a las señales 

Una de las cosas que puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte es atender las señales que dan las personas que tienen la idea de acabar con su vida. De acuerdo con Aja, muchas de esas señales obedecen a amenazas explícitas bajo enunciados como ‘me quiero morir’ o ‘me voy a suicidar’, o indirectas como ‘sin mí las cosas van a estar mejor’ o ‘voy a acabar con todos sus problemas’.

Entre las señas también se cuentan cambios de comportamiento, en los patrones de alimentación y sueño, bajones en el rendimiento académico, la entrega de posesiones preciadas a otras personas, o menciones pesimistas sobre el mundo, el futuro o sobre sí mismos.

“Todo esto no solo es señal de gran frustración y desesperación, sino de que la persona está dando curso a una maquinación suicida”, señaló Aja.

Líneas de atención 

Una llamada puede ayudar a conservar una vida. A la hora de requerir ayuda existen varias opciones a las que se puede acudir solo levantando el teléfono, como la Línea 106 de Corpolatin o el 123 de la Policía.

De acuerdo con Carlos Toro, psicólogo de la Línea 106, las llamadas suelen incrementarse a mitad de año y final de año. Esto apuntaría a temores que tienen los estudiantes de enfrentarse a sus padres por resultados escolares y por sentimientos como soledad y angustia.

El especialista destacó que la línea de Corpolatin es un mecanismo rápido para acceder a orientación psicológica, en el se ayuda a disminuir el dolor emocional, se guía a buscar alternativas. La atención en la Línea 106 es de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 10:00 p.m. en jornada continua; los fines de semana y festivos las llamadas se reciben desde las 9:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. El servicio es gratuito.

Familia, apoyo vital

Tener una relación sana y fluida entre padres e hijos puede ayudar a los menores a consolidar mecanismos de protección no solo frente al suicidio sino frente a otras situaciones conflictivas.

De acuerdo con Red Papaz, uno de los primeros aspectos que deben tener en cuenta los padres es ser modelos de autoridad que trasciendan la función básica de la sanción o el castigo y se conviertan en pilares de apoyo, protección y dirección ante cualquier situación o evento adverso por el que puedan estar atravesando sus hijos. Esto siempre se debe acompasar con una comunicación abierta, clara y permanente.

Otro de los aspectos que debe tenerse en cuenta durante el proceso de crianza y acompañamiento de los niños y adolescentes es la manifestación del afecto, dado que nunca sobrarán las palabras de afirmación, tiempo de calidad o el contacto físico para demostrar que el cariño es un sentimiento presente en la relación.

Asimismo, Red Papaz advirtió que algo elemental a la hora de impartir bases de crianza en el hogar es la promoción explícita de valores desde edades tempranas. “Desde muy pequeños los niños y niñas deben tener mensajes claros por parte del padre y de la madre con respecto a valores como el respeto, la obediencia, la honestidad, la solidaridad, la confianza, el cumplimiento y la responsabilidad, entre otros”, indicó la organización.

Prevención, cuestión de escuchar y acompañar

De acuerdo con expertos, este fenómeno puede anticiparse y contenerse desde las familias, grupos de amigos, colegios y demás círculos en los que estén inmersas las personas.

Lo básico en aras de adelantarse a que ocurra un evento se deben implementar estrategias y condiciones para que las personas crezcan en ambientes en los que se les fortalezca emocionalmente y evitar que aparezca la idea suicida.

“Las personas que deciden acabar con sus vidas no lo hacen de un momento a otro, sino que previamente han ideado y planeado el acto. Por eso mismo no debe darse lugar a que siquiera se geste una mentalidad adversa, eso solo se logra con afecto y buenas prácticas”, explicó el experto en prevención del riesgo de suicidio infantil y juvenil, Leonardo Aja.

Por otra parte, en aras de contener el riesgo de que ocurra un evento lo primero que se debe hacer es identificar las señales que da la persona y brindarle ayuda profesional en salud mental para que supere el bache emocional en el que se encuentra y, al mismo tiempo, aparte las ideas de quitarse la vida.

La ayuda puede darse con algo tan básico como escuchar. “Durante años se ha creído que este es un tema tabú, pero hablar del suicidio con alguien le permite a las personas, especialmente a los niños y jóvenes, analizar bien la situación y tener nuevas herramientas para afrontar las dificultades. Hablar, sin juzgar, permite sanar heridas y conocer sobre lo que ha pensado, de qué forma lo ha pensado, si tiene alguna fecha; todo esto es importante y no se debe menospreciar las situación del otro”, señaló Carlos Toro, psicólogo de la Línea 106 de Corpolatin.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad