ADN, un partido que llevaba el escándalo en sus genes

Enero 24, 2010 - 12:00 a. m. 2010-01-24 Por:
Redacción de El País

En su paso fugaz por la política le cobraron los errores del MPU, Convergencia y Colombia Viva.

Tal como rezaba el lema del Partido Alianza Democrática Nacional, al que el Consejo Nacional Electoral dejó sin personería jurídica el pasado jueves, “El ADN se lleva en la sangre”, por las ‘venas’ de ese movimiento, al igual que las del Partido de Integración Nacional, PIN, lo que han corrido son cuestionamientos, líos jurídicos y escándalos.El último de ellos fue, precisamente, el que llevó el pasado jueves al máximo tribunal electoral a impedir que ADN pueda inscribir sus candidatos para las elecciones legislativas del 14 de marzo.De acuerdo con el CNE, este movimiento logró su personería jurídica a través de falsas asambleas realizadas entre los meses de octubre y noviembre del 2009, en las que se modificó nombre, estatutos y el eslogan de Colombia Viva.Esas reuniones, sencillamente, no se pudieron realizar, según el tribunal, porque los delegados de Colombia Viva: Vicente Blel, Jorge Castro Pacheco y Dieb Maloof y Habib Merheg estaban detenidos para esas fechas por sus presuntos nexos con grupos paramilitares. Pero no fue sólo la parapolítica. En la información genética de ADN también estaban tatuados los rastros de todos los escándalos y procesos judiciales en los que se vieron envueltos en su momento el Movimiento Popular Unido (MPU), Convergencia Ciudadana y Colombia Viva, organizaciones políticas de las cuales se originó ADN.La decisión del Consejo Nacional Electoral de retirar el aval a la Alianza Democrática Nacional no sólo frenó las aspiraciones de un partido que únicamente estuvo 64 días en contienda, sino que acabó con la controversia y las dudas generadas por la concepción misma de ADN, los nombres de algunos de sus candidatos y sus antecedentes. El pasado no perdona Los orígenes de ADN se remontan al año de 1997, cuando el ex congresista liberal Carlos Erney Abadía creó el Movimiento Popular Unido, MPU, con el que logró llevar a la Asamblea del Valle del Cauca a Juan Carlos Martínez Sinisterra.Sólo dos años después, para las elecciones regionales del 2000, el MPU se constituía en una de las principales fuerzas políticas del departamento.Para entonces el norte del Valle era su fortín electoral y en su haber quedaron, además de 27 concejales, las alcaldías de Alcalá, Toro, Obando y Cartago, donde resultó elegido el hoy representante a la Cámara Luis Carlos Restrepo.Ese movimiento, según sus críticos, usando cuantiosas sumas de dinero logró quitarle al Partido Conservador una hegemonía de más de 50 años en lo que el ex senador Humberto González Narváez llamó ‘el sólido norte’. El MPU sumó a estos logros dos escaños en la Asamblea del Valle. En uno repitió Juan Carlos Martínez, quien poco después renunció para iniciar campaña al Senado, y el otro fue para Juan Carlos Abadía, hijo de Carlos Erney Abadía y actual Gobernador del Departamento.El ascenso del Movimiento Popular Unido como partido a nivel nacional se ratificó en las elecciones legislativas del 2002, cuando obtuvo dos curules para el Senado de la República y tres escaños más en la Cámara de Representantes.Para entonces se acentuaba la esperanza de renovar la política colombiana con la llegada de dos jóvenes senadores de los departamentos de Valle y Córdoba al Congreso por el MPU: Juan Carlos Martínez Sinisterra, hoy detenido en La Picota por presuntos nexos con grupos paramilitares, y Miguel de la Espriella, también condenado por parapolítica y quien reveló la existencia del Pacto de Ralito, firmado por los cabecillas de las autodefensas y dirigentes políticos del norte del país. En las listas también estuvieron el ex contralor David Turbay y Rodolfo González, inhabilitados luego para llegar al Senado por el sonado Proceso 8.000. Las curules en la Cámara fueron alcanzadas por Eleonora Pineda, fórmula de De la Espriella y también condenada por parapolítica, y las otras dos por Eiber Gustavo Navarro y María Isabel Urrutia, quien llegó por las negritudes.Para el 2006 la estrategia cambió. El MPU avaló los candidatos a Cámara en varias zonas del país, al tiempo que para el Senado las inscripciones se hicieron a nombre de Convergencia Ciudadana, la organización de Luis Alberto Gil.Ese año, Convergencia Ciudadana se convirtió en el ‘palo’ de las elecciones y en una fuerza decisiva, al instaurar en el Senado a siete de sus candidatos, pese a que los presuntos nexos de la gran mayoría de ellos con grupos paramilitares desarticularon el partido.Su principal socio, el MPU, también empezó a ceder terreno y sólo alcanzó dos representantes a la Cámara por el Valle: Carlos Arturo Quintero y el fallecido Orlando Duque, en cuyo remplazo llegó Hemel Hurtado. Pero esos votos fueron insuficientes para que el MPU conservara su personería jurídica.Una nueva etapaEn el afán por conformar un nuevo partido, que sobrellevara el poder que los miembros de Convergencia Ciudadana habían recuperado en el Valle, representado en una gobernación y siete alcaldías, el antiguo MPU se distanció de Convergencia y buscó camino aparte, como lo aseguró el senador Samuel Arrieta.“Yo busqué todos los grupos minoritarios para que hiciéramos un gran partido, pero nunca se pudo. Colombia Democrática terminó en la U, Alas Equipo Colombia se repartió entre la U y el conservatismo, Colombia Viva se convirtió en ADN y entonces lo que hicimos fue liquidar Convergencia y crear el PIN”, señaló el senador Arrieta.No obstante, Eduardo Javier Parra, quien fuera representante legal de ADN, negó que alguna vez se pensara en hacer una unión entre el PIN y ADN. “Hubo una desinformación. La verdad es que nunca los creadores de ADN se sentaron con alguien de Convergencia, y cada uno sabía que el otro estaba armando un proyecto aparte”, dijo Parra.Pese a que el PIN tiene antecedentes similares a ADN, fue sobre este último que recayó el peso de las críticas de sectores políticos, analistas y los medios.Algunos especialistas creen que fue el hecho de que ADN instaurara su plataforma política sobre Colombia Viva, cuyos miembros fueron todos condenados por parapolítica, y “la opulencia de la campaña” lo que alertó sobre las irregularidades que estarían ocurriendo.El director de la Fundación Nuevo Arco Iris, León Valencia, opinó que lo que había detrás de ADN, al igual que del PIN y Apertura Liberal-DMG, es una operación “muy bien pensada de maquillaje y de una mutación de la parapolítica a otros grupos para conservar y desarrollar su poder en las diferentes regiones”.“Creo que eso es una mutación de los partido de la parapolítica. Y es un reciclaje, es cambiar de sigla para dar-les cobijo a todas estas personas que vienen de los partidos involucrados con grupos paramilitares y que no los recibieron en la U o el Conservador”, aseguró el analista Valencia.Lo grave, agrega el politólogo, es que esa persona no sólo hereda el aparato político construido sobre la base de una acción ilegal, “sino que se le traspasa el botín, el producto del delito”.Ese concepto lo controvirtió el candidato al Senado pro ADN Juan Carlos Rizzetto. “Lo que todo mundo dice es que nos convertiríamos en el paraguas donde vienen a aterrizar todos los que no reciben en el Partido de la U, pero eso son simples especulaciones”.Sin embargo, con la aparición de nuevos nombres en las listas que se estaban construyendo en el país surgió también un aluvión de críticas.En esas listas se anunciaba como candidata en Bolívar a la hija de Vicente Blel; en Atlántico, a una candidata de Dieb Maloof y un hermano de Miguel de la Espriella; en Sucre, a una hermana del ex senador Álvaro García Romero, y en Santa Marta, un familiar del ex senador Luis Eduardo Vives, según el propio Arrieta.El hoy Director del PIN reconoció, no obstante, que no existen delitos de sangre y “no podemos rechazar una persona por ser familiar, cuando los delitos son responsabilidad de quien los comete”.Y esa misma consigna fue la que aplicó el pasado viernes Arrieta cuando anunció que el PIN recibirá a todos los candidatos de ADN. Con ello los dos socios del pasado (Convergencia Ciudadana y el MPU) volvieron a unir el camino que los bifurcó durante más de dos meses. El caso del partido Apertura Liberal-DMGOtro de los movimientos hacia el cual han apuntado las críticas es Apertura Liberal, cuyos miembros fueron sustraídos por la parapolítica.Haciendo uso de la misma personería jurídica se levantó el proyecto político de la captadora de dineros DMG, en cuya cabeza de la lista al Senado figura el hermano de David Murcia Guzmán.Incluso, se rumoró que sobre la base de Apertura Liberal se instauraría ADN, versión que negó el representante legal de ese movimiento Miguel Ángel Flores. “Soy amigo personal de Carlos Erney Abadía, pero la verdad es que nunca pensamos en esa posibilidad”, dijo Flores.Hay partidos que miran mal al PIN cuando en sus filas también hay personas vinculadas familiarmente con ex congresistas condenados por la parapolítica”.

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