Pilas con los 'Don Juan': claves para no ser presa de un seductor patológico

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Pilas con los 'Don Juan': claves para no ser presa de un seductor patológico

Marzo 01, 2020 - 02:28 p. m. Por:
Susana Serrano A., periodista de el país
Hombre mayor, sex appeal

“Una gran diferencia entre los jóvenes y los hombres mayores es el trato que estos últimos dan a la mujer”, opina el sexólogo argentino Ezequiel López Peralta.

El País

El cortejo, un baile de coqueteos y buenas impresiones, una cacería donde solo triunfan los más inteligentes y sagaces cazadores o cazadoras.

Sin duda, el ser humano es seductor por naturaleza. Es un animal sociable, que busca una pareja para la más primitiva de las funciones, crear una comunidad, una familia y un hogar donde se sienta seguro.

Sin embargo, no todos tienen un futuro como ese en mente. Para algunos hombres y mujeres, la emoción de la cacería y la excitación del baile sobrepasan el deseo de buscar tranquilidad y sosiego en los brazos de una sola pareja y se quedan danzando en el limbo interminable del coqueteo.

A estas personas, que solo buscan algo fugaz y momentáneo, donde no deban poner en juego el corazón y exponerlo a posibles fracturas emocionales, se les conoce comúnmente como ‘Don Juan’ o como seductores patológicos.

“La seducción no necesariamente es patológica. Es un ingrediente que casi siempre está presente al comienzo de la interacción entre dos personas bien intencionadas, que están en el proceso de conocerse, ya sea en el campo romántico o sexual o en cualquier otro campo de la interacción humana. Esta solo es patológica cuando tiene la intención de manipular al otro a través de una falsa promesa de afecto”, dice el médico psiquiatra, Carlos E. Climent.

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También existen los seductores ‘incomprendidos’, que tienen fórmulas de coqueteo que son rechazadas por el sistema de valores de la sociedad en la que se desenvuelven, por la cultura o por la misma persona que están cortejando. Pero el ser desestimados socialmente no es sinónimo de sufrir una patología.

“Un seductor patológico es una persona que cae en el exceso conductual de la seducción, inclusive hasta el mismo punto del acoso y que prácticamente puede llegar a vulnerar a otra persona, haciendo que su conducta pueda tener repercusiones desde el punto de vista no solamente social, sino también legal, porque puede ser tildado de acosador”, aclara el experto en parejas y terapia sexual Edinson Pasmiño.

Para Pasmiño lo peligroso de este tipo de personajes es que, por su misma patología, no sufren de remordimientos o cargos de consciencia luego de cometer sus acciones. Seducen a sus ‘víctimas’ dibujándoles un universo perfecto, en una relación completamente acorde a sus aspiraciones y deseos; las conquistan, las disfrutan durante cortos periodos de tiempo y luego las desechan como un juguete usado, sin importarles las consecuencias afectivas y psicológicas que podrían producir sus actos en el otro o la otra persona.

“El donjuanismo es un síndrome catalogado entre los trastornos de personalidad y quien lo sufre lo único que busca es sentir que puede merecer todo lo que alcanza. Que puede lograr lo que se propone, pero que pierde el interés cuando lo logra. La persona que tiene el síndrome del donjuanismo no se imagina en una relación de largo plazo”, comenta la sexóloga brasileña, Flavia Dos Santos.

Ella no encuentra mejor forma de ejemplificarlo que a través de la canción de The Rolling Stones, ‘I can’t get no satisfaction’, ya que los seductores patológicos sufren de un vacío emocional muy profundo, que les impide crear verdaderos lazos afectivos y son incapaces de disfrutar de los mismos.

Con este panorama es absolutamente comprensible que se catalogue como impracticable una relación de pareja con una persona así, en especial si estos sujetos son incapaces o no desean reconocer su enfermedad y buscar ayuda profesional para solventar sus problemas internos y así poder tener relaciones interpersonales sanas.

“Este seductor una vez que tiene su presa asegurada, abusa de ella, la engaña y la explota sin compasión. En sus historias personales siempre hay irresponsabilidad en todas las circunstancias de la vida, pero especialmente en las románticas y sexuales es donde de manera consistente obran de forma manipulatoria y ventajista. Lo único que pueden hacer quienes entren en contacto con estos personajes es alejarse de ellos, porque sino las posibilidades de sufrimiento son muy grandes, pues ellos ni aprenden de la experiencia ni les interesa cambiar ni reconocen su enfermedad”, dice Climent.

El problema recae en la dificultad que representa la identificación asertiva del seductor patológico, porque, como se ha dicho anteriormente, no todo coqueteo es señal contundente de un inminente peligro y, además, los ‘Don Juan’ son excelentes actores que acomodan a sus presas para poder atraparlas.

“Cada caso de coqueteo debe ser analizado de manera individual, para determinar si se trata realmente de una patología o si la persona está mentalmente sana, pero tiene muy desarrollada la habilidad de encantar, seducir, enamorar y cortejar”, aclara Pasmiño, para quien los ‘Don Juan’ no siempre pueden ser encasillados en el marco del seductor patológico, porque no todos tienen un trastorno.

Para los expertos, la mejor forma de poder escapar a tiempo de estos habilidosos y engañosos seductores, es por medio del diálogo y la investigación minuciosa del pasado emocional de esa persona.

“No podemos partir del principio de creer que la relación se da por un deseo desesperado de que ‘me voy a morir si no te tengo’ o que ‘eres el amor de mi vida’, solo llevando una semana juntos. Hay que estar atento. Todas las personas que dan demasiado en un principio es porque están partiendo de una falta y están tratando de cubrir un hueco”, expone la sexóloga Flavia.

Identifique al Don Juan

Para el experto en parejas y terapeuta sexual Edinson Pasmiño, identificar al seductor patológico es muy complicado, ya que los seres humanos somos seductores por naturaleza, pero no todos sufrimos una patología. El seductor patológico suele prometer cosas irreales y hasta sus debilidades las vende como virtudes.

Para la sexóloga Flavia Dos Santos, la dificultad en reconocer al Don Juan recae en su actuación, ya que suelen acomodarse a sus ‘víctimas’ y se muestran como el galán perfecto.

Para el psiquiatra Carlos Climent, para desenmascarar a estos actores hay que recabar información: conocer su perfil y pasado revelará patrones y tendencias. “Para reconocer a este detestable personaje la gente debe documentarse acerca de su historia personal. Abandonar la ingenuidad, que es la que facilita el camino hacia la destrucción”, sugiere.

El seductor patológico promete lo que a su víctima le falta, matrimonio, sostener a sus hijos, sacarla de la depresión del divorcio, darle hijos “más adelante”, llenarla de amor y viajes, comprarle el mercado con carrito lleno y más, pero todo esto es solo para obtener sexo. ¡Huya!

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