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Pijama, una prenda importante dentro y fuera de la cama

Septiembre 20, 2020 - 11:00 a. m. Por:
Redacción de El País
Pijama

“La sexualidad la aprendemos a través de nuestros sentidos. Aunque en el caso de la pijama y la seducción, lo visual juega un papel especial”, Daniela Moreno, sexóloga.

iStock / El País

Desde que decretaron la cuarentena mundial a causa de la pandemia por coronavirus, y las personas tuvieron que permanecer confinadas en casa, la pijama cobró un protagonismo impensable, los jeans quedaron reservados al ropero, y la comodidad comenzó a reinar en los hogares.

Las marcas especializadas en pijamas entraron en auge, las ventas incrementaron sus porcentajes hasta en un 30 %, y el comercio textil entero sucumbió ante el descanso.

Tanto así, que las plataformas para el teletrabajo dejaron en evidencia la comodidad del bóxer, la versatilidad de las sudaderas o pantalones térmicos en juego con un encubridor blazer, y la túnica o bata como amiga infaltable.

Sin embargo, en el amplio camino a la seducción, esta prenda, a la que nunca se le dio tanta importancia, podría decir mucho sobre la personalidad de quien la porta.

Y es que no se puede subestimar el poder que ejerce una pijama en el juego de la seducción y también en la muerte de la pasión.

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“Realmente es un componente erótico importante pensar qué estamos usando para ir a la cama en pareja. Esto, claramente cumple un papel muy importante en el juego de seducir. Sin embargo, muchas personas solo se preocupan por lo que usan en las primeras fases de la relación”, comenta la psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja Ana Cristina Mallarino.

Para ella, este es un tema que tiene que ver mucho con la psicología, “cuando una persona se siente atractiva, está más dispuesta sexualmente y será más insinuante y seductora con las prendas que usa. Algo completamente diferente en el caso de ser una persona insegura consigo misma, pues inconscientemente irá más tapada a la cama. Todo esto influye directamente en cómo esté dispuesta a tomar ese encuentro sexual”.

Hombres y mujeres pueden hacer un acto de autoevaluación: ¿Es su pijama sexy o descuidada? A actuar.

La mata pasiones

Quienes acostumbran a irse a la cama con sus parejas con la pijama más vieja y descosida que se pueda tener; aquella manchada y desaliñada, o con las medias puestas y los bóxers descolgados, rotos y deslavados, incluso con los mismos que han sudado todo el día, deben saber que no hay nada más antierótico en el mundo que eso. Usarlos solo deja ver el nivel de descuido y dejadez que se tiene y la poca motivación que hay para encender la llama de la pasión en el camino a la seducción. Este aspecto tan íntimo de una persona puede acabar afectando la relación de pareja ante semejante desidia.

La seductora 

Usar lencería, ropa interior impecable y bien cuidada o pijamas con transparencias y encajes para ir a la cama es un excelente indicador de que se está preparada para la acción y de que una mujer ha sacado sus mejores armas para la seducción. El hombre, por su parte, debe dejar de sentirse tan seguro en sus boxers y camiseta interior de cada día, y preguntarse: ¿Qué sentirá ella al verme tan desaliñado cada noche? ¿No debería esforzarme más por gustarle? ¿Por qué mis pijamas son las que manda mi suegra en Navidad?

Quien invierte tiempo y dinero, mente y corazón en elegir su pijama, recurre al impacto visual para adentrarse en los terrenos del placer. “Este tipo de detalles como usar lencería, preparar el cuerpo para dormir, y estimular el sentido visual de la pareja, incita a la búsqueda y alimenta el deseo sexual”, dice la sexóloga Daniela Moreno. Para la experta en estilo Consuelo Guzmán, las prendas en satín, en colores como negro y blanco, y el encaje, pueden ser ideales para la ocasión.

La túnica sacramental

42 botones por desapuntar, cuello de encaje alto, mangas largas, ruedo hasta los tobillos y un recuerdo a las túnicas de monasterio. Estas pijamas, preferidas por los amantes de la tradición y la religiosidad, podrían sabotea todas las pasiones. A lo mejor eso mismo es lo que se propone quien las usa: enviar un mensaje de “aléjate querido y vamos a rezar”. También los hombres tienen sus propias túnicas asesinas del placer, como las batas rojas y largas llenas de desaliño y años de uso, siestas y sudores. Por lo general la carga de la seducción, en contextos machistas, se le atribuye a la mujer. Pero, ¿por qué ella tendría que arreglarse cada noche para seducir al de la bata roja y raída? “Lo que usamos para ir a la cama con nuestra pareja es parte del lenguaje corporal, y debe ser muy tomado en cuenta por ambos miembros de pareja”, añade Daniela Moreno.

La camiseta reencarnada

Ya está ancha, desteñida, sin forma, con el cuello ancho de tanto usarla. Es la camiseta que pasó a mejor vida y reencarnó en pijama. Una solución barata y práctica, incluso cómoda, pero que demuestra la falta de atención que la pareja comienza a darle a su vida sexual. Es posible que los amantes de las camisetas pijama hayan caído en la “confianza” plena con su pareja, hasta el punto de creer que la pasión ya está garantizada y que no hay que construirla, cuidarla o protegerla. Típica prenda de las parejas que llevan varios años juntas y empiezan a ser un matrimonio “profesional” o “roomate”, pero el peligro es que el exceso de confort los haga caer en el descuido personal. La comodidad es vital, sí, pero existen muchas opciones de pijamas frescas y a la vez sensuales, o prendas de tendencia como las pijamas gemelas, a juego para él y ella, con caricaturas que les gusten a ambos.

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