Editorial
Un Mundial que dejó lecciones
Ojalá la Selección Colombia haya tomado nota de ese estilo para ponerlo en práctica en futuros compromisos, con la certeza de que así estará más cerca del triunfo que del fracaso.
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22 de jul de 2026, 02:26 a. m.
Actualizado el 22 de jul de 2026, 02:26 a. m.
Terminó con éxito el Mundial de fútbol, un certamen que cumplió con las expectativas pese a las numerosas dudas que aparecieron desde mucho antes de su inicio el pasado 11 de junio.
La Fifa tuvo que afrontar las duras críticas que surgieron meses atrás, cuando decidió que en lugar de 32 selecciones, como era lo que se acostumbraba en los últimos mundiales, en esta ocasión participaran 48 equipos.
Analistas de todas partes del mundo argumentaron que la Fifa priorizaba el negocio, es decir, la recaudación de más dinero para sus arcas, además de ‘premiar’ la mediocridad por la presencia de selecciones con poco nivel para un certamen de esta categoría, como Curazao, Uzbekistán, Cabo Verde y Jordania, entre otras.
Hubo también un serio cuestionamiento para la entidad que maneja el fútbol en el mundo, por elegir en esta ocasión tres sedes, Estados Unidos, Canadá y México, contrario a lo que se venía realizando en los últimos años cuando se jugaba en un solo país.
Sin embargo, los debates quedaron atrás una vez rodó el balón. La afición entendió que con 48 equipos había más partidos y más fútbol, por ende más entretenimiento, y que por lo que se vio en las tres sedes designadas, hubo fiesta, color y estadios llenos.
De este Mundial que dejó un buen sabor, se desprenden varias lecciones, muchas de ellas para seguir: la primera, la tolerancia y convivencia entre aficionados de diferentes países, más allá de algunos roces que fueron controlados por las autoridades de turno.
La segunda, la integración cultural que hubo dentro y fuera de los estadios con hinchas de todas partes del mundo que no dudaron en regalar una sonrisa, un abrazo o un saludo, así no estuvieran en la misma orilla en cuanto a preferencias por un equipo.
Es preciso destacar también la perfecta organización del Mundial en las tres sedes, y el trabajo de las autoridades para preservar el orden y la disciplina antes, durante y después de cada juego.
En lo futbolístico, sin duda alguna el título fue un justo premio para España, luego de vencer en la final a la siempre dura Argentina.
Los españoles fueron fieles a un estilo que por años les ha dado resultados, incluso a nivel de equipos, como son la disciplina táctica y la posesión del balón, dos detalles relevantes, dignos para copiar por cualquier selección del mundo.
Una vez terminó el partido el domingo en el estadio de Nueva Jersey, hubo decisión unánime en torno a lo justo que había sido este Mundial, premiando al equipo que mejor jugó, el que más hizo por el espectáculo, y el que más respetó el balón.
Ojalá la Selección Colombia, que se quedó en octavos de final por falta de ambición, haya tomado nota de ese estilo para ponerlo en práctica en futuros compromisos, con la certeza de que así estará más cerca del triunfo que del fracaso.
Por lo pronto, mientras en España aún festejan este importante logro, en el balance general quedó la sensación de que el Mundial silenció las críticas y cumplió con las expectativas que se había trazado la Fifa.
Ahora toca esperar cuatro años para la próxima cita. Y como sucedió en el certamen que recién concluyó, el próximo ya inició con mucha polémica porque, por primera vez, se realizará en seis países y tres continentes: España, Marruecos y Portugal, además de Argentina, Uruguay y Paraguay.
Y para alimentar el debate que siempre surge, está la idea de la Fifa de jugarlo no con 48 equipos, sino con ¡64 selecciones!, todo un reto por delante.







