¿Y el Estado de Derecho?

Enero 25, 2022 - 11:55 p. m. 2022-01-25 Por: Editorial .

Nuevamente, la invasión de tierras sembradas de caña de azúcar en el norte del departamento del Cauca pone de presente el intento por desconocer la Ley como generadora de derechos y fuente de concordia entre los ciudadanos sin distingo. Y demuestra cómo el Estado no puede quedarse aferrado a que sea la Fuerza Pública la que enfrente ese desafío, mientras no aparece la acción decidida de la Justicia para conjurar el desafío a la Constitución.

Cinco mil hectáreas de tierra adquirida conforme a las exigencias legales y respetando todos y cada uno de los requisitos, han sido objeto de intentos de invasión por organizaciones que aducen el derecho ancestral de las comunidades indígenas sobre la tierra en Colombia. Tres mil de esas hectáreas están hoy invadidas y muchos de los Policías y miembros del Ejército que han actuado para hacer respetar las normas y combatir los delitos que comenten los invasores son objeto de procesos y de investigaciones, como si fueran ellos los causantes de un conflicto que escala desde hace diez años.

En cambio, y a pesar de conocerse quiénes son los instigadores de esas tomas y cómo han incendiado y destruido los cultivos así como atacado a los propietarios y trabajadores, ellos siguen impunes. Es como si el Estado de Derecho no existiera, como si las excepciones que la Constitución tiene para el tratamiento de las comunidades indígenas incluyeran la facultad que se han tomado algunos dirigentes para asaltar la propiedad privada y desconocer el ordenamiento jurídico que se basa en la libre empresa.

La semana pasada se denunció la invasión de varias haciendas en inmediaciones de los municipios de Caloto, realizada por un grupo que se identifica como perteneciente al resguardo Huellas y quienes procedieron a quemar los sembrados. Lo que sigue, como lo han hecho en anteriores oportunidades, es llevar ganado y luego dejar esas tierras improductivas, mientras se cumplen los demorados trámites ante la Justicia para ordenar el desalojo. ¿Cuánto daño se ha causado con ese desconocimiento flagrante del orden jurídico? Y, ¿quién responde?

La agroindustria de la caña de azúcar es una actividad legítima y no la explotación que pretenden mostrar quienes invaden las tierras de propiedad de muchas familias o aquellos que tratan de obtener favorecimientos políticos y electorales, o de extorsionar a los trabajadores, a los propietarios y a la industria. Por el contrario, quienes causan el daño a la sociedad son quienes promueven y ejecutan esas invasiones en el Cauca argumentando derechos inexistentes y ahora atacan los vehículos de carga en las autopistas del centro del Valle, sembrando la discordia y obligando a que las autoridades usen la fuerza legítima para después acusar a las instituciones de abusos.

Esa situación no puede continuar y reclama de la acción de la Justicia para hacer prevalecer la Constitución y la convivencia entre todos los colombianos sin importar su raza. Por ello no puede haber más dilaciones que sólo conducen a deslegitimar las instituciones e incentivan el aumento de esos hechos, como ha ocurrido en la última década.

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