Escuchar este artículo

Verdad y confianza

Mayo 10, 2018 - 11:55 p. m. 2018-05-10 Por: Editorial .

El pasado martes se instaló en la Casa de Nariño la Comisión de la Verdad, creada en cumplimiento de los acuerdos con las Farc. Como uno de los tres pilares sobre los que reposa la búsqueda de la paz, su misión será ante todo crear confianza en sus actuaciones y evitar los sesgos de cualquier naturaleza que puedan afectarla.

Como se dice en el acuerdo del Teatro Colón, la Comisión es un mecanismo de carácter extrajudicial para esclarecer lo ocurrido en las más de cinco décadas que lleva el conflicto con las Farc. Desde ya puede anticiparse que la actividad durante los tres años de vigencia que tendrá el organismo deberá abarcar muchos años hacia atrás en la historia de nuestro país para encontrar hasta donde sea posible las raíces de una violencia que se volvió endémica debido en gran parte a la obstinación en negarla.

La labor es entonces de tamaño descomunal, y empieza por evitar las tendencias que pretenden acusar a unos u otros de ser responsables de lo que ha ocurrido. Es decir, pasar por encima de las inclinaciones ideológicas y políticas para llegar a los hechos, a sus protagonistas y al escrutinio de su acontecer que permita a la Nación crear una memoria que contribuya a entender el pasado para no repetirlo.

Es la historia la que debe escribir la Comisión de la Verdad. Y su deber y su propósito no pueden ser la de emitir juicios con consecuencias jurídicas o la de realizar señalamientos que abran o mantengan heridas imposibles de sanar. Como tampoco puede convertirse en escampadero para quienes han cometido las atrocidades arropados por la manipulación de consignas políticas o del poder mal usado.

En el centro de esa misión deben estar en primer lugar la nación colombiana y las víctimas. Además, “ El éxito de la Comisión dependerá del reconocimiento de responsabilidades por parte de quienes de manera directa e indirecta participaron en el conflicto”, reza el capítulo que creó la entidad. Es decir, en su trabajo y el éxito del mismo será fundamental que todos aquellos que tuvieron relación con el conflicto asuman su deber de responder por lo ocurrido.

También será imprescindible la participación de toda la sociedad en el proceso que se inició hace tres días. Se trata de encontrar la verdad y aclarar sus matices y contextos, sin eludir la responsabilidad de narrar con la mayor exactitud posible los antecedentes y las consecuencias. Y no se trata de construir una verdad única que divida y aleje a los ciudadanos.

La Comisión no dependerá del Gobierno ni de los firmantes del acuerdo que le dio origen. Y será dirigida por el padre Francisco De Roux, quien a lo largo de su vida sacerdotal ha demostrado su valor para enfrentar los peligros, para dialogar con quienes propiciaron la violencia y para procurar la reconciliación de los colombianos.

La misión es entonces encontrar la verdad que nos reconcilie, que nos haga libres, que nos de confianza, que no nos aprisione en las retaliaciones y las divisiones y nos permita conocer y superar la parte triste del pasado que se ha querido ignorar. Con eso será suficiente.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS