Un mundo convulsionado

Un mundo convulsionado

Enero 01, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

El mundo afronta un gran cambio y no es una frase de cajón. El 2018 demostró que el populismo reemplaza la política tradicional y el indisimulado desdén por las reglas de juego democráticas.

Donald Trump es uno de los más notorios ejemplos, y tal vez el más delicado. La guerra comercial contra China ha llevado a la imposición mutua de enormes aranceles, golpeando la economía mundial. Esta guerra ha escalado al punto que el Gobierno estadounidense considera al gigante asiático como una de las mayores amenazas para su país, mientras trata con deprecio a sus vecinos y a Europa.

Al tiempo que Trump se lleva por delante acuerdos comerciales y pactos para reducir la contaminación ambiental, crece el desconcierto entre sus naturales aliados. Y Las dictaduras electorales continúan ganando espacio en la vieja Europa con Rusia e Italia a la cabeza, acompañados de Turquía, Polonia y Hungría, con un discurso ultranacionalista y racista.

La democracia liberal hoy está debilitada y Trump ha provocado un gran daño a la imagen de su país. Estados Unidos pasó de ser una nación que promovía la concordia, la integración y la globalización económica a ser un país pendenciero, con un presidente belicoso y que está en duda en su propio entorno.

Existe un grave problema de liderazgo internacional. Los llamados a convertirse en los contenedores del populismo están de salida, como Merkel en Alemania, o desinflados, caso Macron en Francia. La falta de respuesta a la protesta social o a hechos consumados como el Brexit en Inglaterra dejan maltrechos los viejos cimientos democráticos y ponen en duda la continuidad de los líderes de centro.

Políticos aislados de las sociedades que gobiernan están dando paso a promesas ultranacionalistas. Peligroso atajo que convierte en enemigos a los miles de migrantes que huyen de las guerras de Medio Oriente y que buscan refugio en una Europa que los mira con desdén. Una actitud similar a la de Trump que bloquea la administración de su país para lograr los recursos que le permitan construir el muro en la frontera con México, su gran obsesión.

Y las guerras llamadas de baja intensidad siguen. En Siria no termina pese a que Estados Unidos anuncia su salida afirmando la derrota del Estado Islámico, pero se teme que eso determine el reagrupamiento de los terroristas y fortalezca el poder de Rusia e Irán en Oriente Medio.

Al tiempo Irán y Arabia Saudita protagonizan el conflicto del mundo musulmán, enfrentados en Yemen y Siria. El presidente norteamericano no ha ocultado su deseo de atacar a Irán y no le importa aliarse con un reino que ha demostrado su desprecio por los derechos humanos. Si bien los conflictos en Afganistán e Iraq han disminuido, sus gobiernos son incapaces de lograr una estabilidad en sus países y el terror sigue latente. Y en Corea del Norte, el régimen continúa asustando al mundo con sus armas nucleares.

La esperanza remota es que en el 2019 la sensatez recupere el espacio frente a la retórica populista que prefiere la división y la amenaza al acuerdo. La casa en la que vivimos todos necesita que los líderes mundiales tengan la estatura para lograrlo.

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