Tragedia en Hidroituango

Tragedia en Hidroituango

Mayo 17, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Lo que se proyectaba como uno de los proyectos de mayor importancia para la Colombia del futuro, hoy está sumido en la incertidumbre a causa de hechos que deben ser materia de investigación rigurosa. Ahora, la esperanza está puesta en que se logre impedir que la amenaza de un desastre mayor en Hidroituango se desencadene sobre una vasta región del país.

La hidroeléctrica fue un largo sueño de ochenta años que empezó a concretarse hace diez y a volverse realidad en los últimos ocho. Se trataba de aprovechar las posibilidades que ofrece el río Cauca a su paso por el cañón ubicado en el municipio de Ituango, lo que fue posible con el respaldo del departamento de Antioquia, a lo cual se sumó el interés de las Empresas Públicas de Medellín, EPM, el mayor generador de energía del país y reconocida por su capacidad y profesionalismo.

Con el apoyo de la banca internacional, Hodroituango empezó a tener forma, al punto en que su inauguración se debía producir en pocas semanas. Sin embargo, hace unos días empezaron a aparecer imprevistos y accidentes que desataron inquietudes y alarmas, llegando a la situación que hoy se vive en la región.

En efecto, y sin entrar en detalles técnicos o en acusaciones y señalamientos, la represa está amenazada, los municipios aledaños experimentan graves inundaciones y sus habitantes deben ser evacuados. Ahora mismo, el Gerente de EPM reconoce la probabilidad de que la presa pueda romperse, causando efectos devastadores en el bajo Cauca, que tocarán a 14 municipios y pueden llegar hasta el río Magdalena.

Por supuesto, el país encabezado por el Gobierno Nacional debe solidarizarse y acompañar a Antioquia en la respuesta que se le debe dar a la tragedia que vive. Y además de rogar porque no se llegue al desenlace fatal que ya se advierte, es el momento de acciones que anticipen las terribles consecuencias que se han venido anunciando.

Están en primer lugar las medidas para proteger a los miles de pobladores de la zona que ahora deben correr a refugios, abandonando sus hogares y presenciando impotentes como les destruye sus trabajos y sus bienes la corriente del río alimentada por las aguas sin control que salen de la represa. Es el drama social que se está desencadenando y que ya ha tenido consecuencias para quienes no tienen relación distinta a su vecindad con la monumental obra.

Y luego viene el esfuerzo que se requiere para terminar la represa, para conjurar la amenaza y para impedir el colapso que ya el gerente de EPM reconoció como posible. Si como es de esperar se logra impedir ese final, será necesario ofrecer los respaldos que sean posibles para reconstruir la obra como una inversión necesaria para el futuro energético de la Nación.

Por lo pronto, todo parece indicar que aún es posible guardar esperanzas sobre la no ocurrencia de una catástrofe de proporciones imposibles de prever. Ese es el deseo de los colombianos, que son solidarios con el drama que padecen Antioquia y los habitantes de ese departamento por los infortunados sucesos que rodean a la represa de Ituango.

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