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¿Sin transporte público?

Junio 02, 2021 - 11:55 p. m. 2021-06-02 Por: Editorial .

Luego de años de luchar para tener un sistema de transporte público acorde con las necesidades de sus habitantes, Cali enfrenta una cruda realidad: El MÍO está al borde de desparecer, y en la agenda de su Administración Municipal no asoman las intenciones por recuperarlo o el propósito de reestructurar su operación para prestar el servicio que de él se espera.

Luego del Transmilenio en Bogotá, Cali fue líder en la construcción de un sistema de transporte masivo acorde con las necesidades de una ciudad en crecimiento que erradicara los buses particulares con el cual se satisfacía una necesidad de la urbe. Era la manera de reemplazar el caos que producían más de cinco mil buses y busetas a través de la guerra del centavo, de planificar el ordenamiento urbano y de limpiar el espacio público de la contaminación atmosférica, auditiva y vial que ello acarreaba.

12 años después de entrar en operación, el MÍO ha mostrado bondades innegables para sus usuarios y la ciudad. También es cierto que casi todas las administraciones locales han demostrado su disposición de apoyar el sistema, de contribuir a su financiación a través de subsidios a la demanda y de estímulos para su utilización. Pero, la verdad sea dicha, el proyecto no ha alcanzado el número de usuarios que se requiere para garantizar su futuro, el transporte individual, cuyo símbolo son las motos, se convirtió en su gran competencia y los operadores enfrentan grandes dificultades que, como van las cosas, pueden terminar en conflictos jurídicos de grandes proporciones contra el Municipio.

Ahora, la situación es más que grave. Primero, la aparición de la pandemia obligó a limitar aún más su ocupación durante más de ocho meses, y aún hoy no es posible asegurar su ocupación plena. Y para completar el vandalismo desatado con ocasión del paro nacional lo convirtió en blanco perfecto, destruyendo decenas de buses, arrasando con cincuenta estaciones y espantando a los pocos usuarios que aún se atreven a utilizar el MÍO. Además, las autoridades municipales no tienen ningún problema en suspender su operación cuando aparecen las manifestaciones de moda en medio de un paro que completa ya 35 días.

Esa realidad hace prever el colapso inminente del Sistema de Transporte Masivo, y la solución no puede ser regresar al transporte anterior que llena las calles de buses y revive la guerra del centavo. Tampoco es difícil anticipar los enormes conflictos jurídicos que se desatarán contra el municipio por sus incumplimientos, por las dificultades y la posible quiebra de los operadores, detrás de los cuales están sus acreedores.

En esas condiciones, es necesario preguntar al Alcalde de Cali como jefe de la administración municipal sobre las gestiones que su gobierno realiza para garantizar un sistema de transporte publico útil y adecuado para todos los caleños, en especial para los de menores ingresos. Y cuál es la perspectiva que se tiene sobre la solución que se le dará al MÍO, para evitar lo que puede ser el peor descalabro financiero en la historia de la ciudad.

Para resolver esos problemas también son elegidos los alcaldes.

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