Editorial

Salvajina, una apuesta que exige responsabilidad

La posible adquisición del embalse por Emcali abre una oportunidad para fortalecer las finanzas públicas de Cali y ampliar su capacidad de inversión.

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Emcali busca entrar al negocio hidroeléctrico con la compra de la Central Salvajina
La adquisición permitiría recuperar capacidad de generación eléctrica propia. | Foto: Central Hidroeléctrica de Salvajina

22 de oct de 2026, 03:42 a. m.

Actualizado el 22 de oct de 2026, 03:44 a. m.

La posibilidad de que Empresas Municipales de Cali, Emcali, adquiera el 100 % del embalse de Salvajina representa una oportunidad para discutir el futuro financiero de la ciudad y su capacidad de generar recursos propios. Cali necesita fortalecer sus empresas públicas, ampliar sus fuentes de ingresos y encontrar alternativas que le permitan responder a las crecientes necesidades de inversión social e infraestructura. En ese propósito, ingresar de manera directa al negocio de la generación de energía puede convertirse en una decisión estratégica, siempre que se haga con responsabilidad.

Durante años, Cali ha enfrentado limitaciones para financiar proyectos que contribuyan a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Por eso, resulta pertinente explorar alternativas que permitan aumentar los ingresos del Distrito sin trasladar nuevas cargas económicas a los ciudadanos. La propuesta de intercambiar la participación accionaria del 18,06 % que Emcali posee en Celsia por la totalidad del activo de Salvajina, busca precisamente abrir esa posibilidad, sin recurrir, según lo anunciado por la empresa, a nuevo endeudamiento.

Sin embargo, el propósito de fortalecer las finanzas públicas no puede convertirse en una justificación para apresurar una decisión de semejante dimensión. Antes de concretar la negociación, es indispensable conocer con precisión el estado técnico, financiero, jurídico, regulatorio, social y ambiental del embalse. La debida diligencia anunciada por Emcali debe ser exhaustiva y permitir establecer si las condiciones del negocio corresponden al valor real del activo, cuáles son sus obligaciones y qué compromisos tendría que asumir la empresa pública tras su eventual adquisición.

En este proceso, el Concejo de Cali tiene una responsabilidad fundamental. Su análisis no debe limitarse a respaldar una iniciativa de la Administración Distrital, sino que debe garantizar un debate serio, sustentado en información verificable y orientado exclusivamente al interés general. Los concejales tienen la obligación de examinar los riesgos, evaluar los beneficios proyectados y exigir claridad sobre las condiciones del intercambio. La importancia estratégica de Salvajina no exime a la operación de los controles que merece el manejo del patrimonio público.

También es necesario que la ciudadanía conozca los alcances reales de la propuesta. La adquisición todavía debe superar varias etapas y no existe garantía de que las utilidades proyectadas se materialicen en los términos esperados. Por eso, Emcali requiere comunicar de manera oportuna los resultados de sus evaluaciones, explicar los criterios utilizados para valorar el activo y hacer públicos los elementos fundamentales de la negociación, dentro de los límites legales. La transparencia no puede ser un compromiso que aparezca únicamente al anunciar el negocio; debe acompañar cada una de sus fases.

Ahora bien, adquirir un activo estratégico es apenas el comienzo. El verdadero desafío estará en administrarlo de manera eficiente, garantizar su sostenibilidad y convertir sus resultados económicos en beneficios concretos para Cali y la región. Si la operación llega a buen término, las utilidades adicionales que pueda generar Emcali deberán traducirse en mayores capacidades de inversión. Se trata de que los recursos contribuyan a financiar proyectos de infraestructura, programas sociales y otras prioridades de la ciudad, con criterios claros de planeación y rendición de cuentas.

En este punto, la experiencia de Medellín con Empresas Públicas de Medellín, EPM, ofrece Generaciónuna referencia sobre la importancia que puede tener una empresa pública sólida en las finanzas de una ciudad. No obstante, Cali debe construir su propio camino, con decisiones ajustadas a su realidad y sin asumir que los resultados de otros modelos pueden reproducirse automáticamente. La rentabilidad dependerá de las condiciones de la negociación, la operación del activo y la capacidad administrativa de Emcali.

Salvajina puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el patrimonio público y abrir nuevas posibilidades de desarrollo para Cali. Pero el éxito no se medirá por el anuncio de una adquisición ni por las expectativas que despierte, sino por la capacidad de convertirla en una fuente sostenible de recursos, administrada con rigor y puesta al servicio de la gente. La ciudad necesita empresas públicas fuertes.

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