Las obras eternas

Diciembre 01, 2022 - 11:55 p. m. 2022-12-01 Por: Editorial .

El 17 de agosto de 2021, cuando se le otorgó la licencia ambiental al proyecto Mulaló-Loboguerrero después de cuatro años de trámites ante la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, Anla, se creyó que era cuestión de semanas que se diera inicio a la única obra 4G del país que seguía sin arrancar, diez años después de haberse adjudicado.

Hoy, 16 meses más tarde, continúa la incertidumbre sobre qué va a pasar con ese corredor de gran importancia para la conexión de Cali, el Valle y Colombia con Buenaventura, que tendrá 31,6 kilómetros de extensión, con cinco túneles que permitirán acortar en una hora el viaje entre el suroccidente del país y el principal puerto de la Nación sobre el océano Pacífico.

Los anuncios del Ministerio del Transporte, de la Agencia Nacional de Infraestructura, ANI, e incluso del Bloque Parlamentario regional en las ocasiones en que se ha mostrado interesado por ese asunto que le compete al departamento, han ido y vuelto en este tiempo. No se conoce a ciencia cierta si en el Tribunal de Arbitramento nombrado para tal fin se ha llegado a algún acuerdo con el concesionario, que busca rescindir el contrato porque las condiciones iniciales, incluido los costos de realizar las obras, han cambiado de manera radical.

Basta saber que el proyecto que valdría en principio $987.000 millones, ya se calcula en $1,9 billones, y que ese monto puede ser mayor si se da por terminado el contrato. Como lo advirtió la Contraloría General de la República a principio de esta semana, existe el riesgo de que se pierdan recursos públicos por $222.549 millones si se adelanta dicha liquidación, por eso recomienda llegar a un acuerdo con el concesionario para
destrabar la obra y que se le dé inicio.

Es lo mínimo que esperaría el Valle del Cauca, un departamento cansado de los incumplimientos y retrasos en obras que son fundamentales para su desarrollo, que además son claves para la industria y el comercio, no solo de la región sino del país, que mueve el 50% de su carga a través de Buenaventura.

Porque no es solo la vía Mulaló - Loboguerrero. Ya no hay excusas comprensibles para la doble calzada Buga-Buenaventura, que lleva cien años proyectada, casi dos décadas en construcción y a la que le faltan 31 kilómetros, que si bien fueron adjudicados en agosto pasado, aún no comienzan. De la Nueva Malla Vial del Valle se tuvo noticia este miércoles 30 de noviembre, cuando la ANI aseguró que se iniciaba el primer tramo comprendido entre Cali y Palmira. Mientras tanto, otra obra esencial para la competitividad portuaria de Colombia como es el dragado del canal de acceso a Buenaventura, parece relegada al último renglón de las prioridades.

Ese no puede ser más el trato que desde el Gobierno Nacional y desde el centralismo, que parece ajeno a las necesidades reales de la provincia, se le dé al Valle del Cauca.

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