Las burlas de alias Santrich

Las burlas de alias Santrich

Julio 02, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Le entregaron todas las garantías posibles; casi no quedó una Corte sin tratar su caso, empezando por la Justicia Especial de Paz que ordenó su liberación no obstante que solo debía certificar si el delito de narcotráfico del cual se le acusa fue cometido después del primero de diciembre de 2016. Pese a ello, alias Jesús Santrich desapareció y todo indica que se voló hacia Venezuela.

El hasta ahora prófugo fue negociador principal de las Farc en La Habana. Luego recibió toda suerte de ventajas como el haber sido incluido en la lista de los diez congresistas del partido que nació con la negociación. Y cuando fue acusado de estar involucrado en hechos de narcotráfico y ser pedido en extradición por los Estados Unidos, se activó un operativo jurídico y propagandístico de dimensiones inusuales.

Entonces se produjo la decisión de una sala de la JEP negándose a reconocer lo que se le pedía, en auto que aún hoy, más de dos meses después, no ha sido revisado por la sala que le corresponde. Luego vino la intervención del Consejo de Estado que le reconoció el fuero como congresista electo y el fallo de la Corte Suprema que ordenó su libertad, mientras la Fiscalía lo acusaba ante la Sala Penal, ésta le abría un proceso por narcotráfico y lo llamaba a indagatoria.

Gracias a toda esa maraña de artilugios jurídicos, y de la ofensiva mediática encabezada por senadores afines a su causa y otros en plan de hacer oposición sin importar las consecuencias, alias Santrich salió de la cárcel donde se le tenía para evitar su fuga. Y se fue al Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación de Tierra Grata en el Cesar, en vecindades con Venezuela.

De pronto sus escoltas de confianza o esquema de seguridad anunciaron que el protegido saltó una tapia, bajó por una escalera de llantas y desapareció. Entre tanto, uno de sus simpatizantes, exalcalde de Barranquilla, afirmó que el individuo se voló para Venezuela porque temía un atentado contra su vida. Y sus abogados pedían otro aplazamiento a la indagatoria que debe tener lugar el próximo 9 de julio.

Todo ello no es más que una burla al Estado y a los compromisos que alias Santich adquirió al participar en las negociaciones de La Habana y aceptar el acuerdo; al jurar como representante a la Cámara, y al desairar a su partido que lo defendió. Y a la Nación, que ve cómo con su actitud el acusado y otros de sus compañeros como el jefe de la delegación alias Iván Márquez le hacen el peor daño a la credibilidad del acuerdo que firmaron hace dos años.

Ahora se reactivarán las acusaciones contra el Gobierno de quienes han hecho de la paz una bandera partidista, y de quienes explotan a fondo el ordenamiento jurídico para conseguir beneficios a sus camaradas mientras tratan de deslegitimar al Estado. Así se confirma el escepticismo que a través del tiempo han manifestado la inmensa mayoría de los colombianos sobre la paz negociada con la guerrilla.

Es la consecuencia de la burla de alias Santrich. Ojalá, los integrantes del partido Farc perseveren en su propósito de dejar las armas, de renunciar a la violencia y aceptar la constitución como fuente de paz.

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