La tensión por Cachemira

La tensión por Cachemira

Marzo 03, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Mientras la atención se concentraba la semana pasada en el encuentro entre los líderes de Estados Unidos y Corea del Norte, un conflicto que ha permanecido por décadas volvió a despertarse. India y Pakistán vivieron una jornada de amenazas y ataques en la disputada zona de Cachemira.

La nueva crisis se desató el pasado 14 de febrero cuando 40 militares indios murieron durante un atentado suicida con un carro bomba. El hecho se lo atribuyó el grupo rebelde islámico Jaish-e-Mohammed, el cual opera desde la frontera paquistaní. El atentado terrorista desató la furia de la población y del gobierno indio que señalaron que desde el país vecino están patrocinando este tipo de ataques.

La tensión comenzó a subir. Primero el ejército indio abatió a miembros de esta insurgencia y días más tarde realizó detenciones de dirigentes musulmanes en la Cachemira que le pertenece. Pero cuando decidió cruzar la línea fronteriza y atacar centros de entrenamiento del grupo terrorista ubicados en el país vecino, la respuesta paquistaní fue brutal. Bombardeos a zonas indias deshabitadas e intercambio de fuego con artillería pesada provocaron que la comunidad internacional se volcara clamando por mantener la calma.

Si bien pocos creen que el conflicto derive en una confrontación nuclear en la medida en que ambos poseen armas de ese tipo, no se puede desconocer que la situación es volátil y basta una chispa para que se pongan en pie de guerra. India acusa a Pakistán de no controlar los grupos terroristas islámicos, evidente en el reciente ataque. No es la primera vez que el país musulmán es señalado de ser guarida de grupos territorios. Al Qaeda y el Estado Islámico han tenido gran penetración allí.

Para India es preocupante porque Cachemira es la única región de su país donde la mayor parte de su población profesa el islam, algunos grupos quieren escindirse de India y otros piden sumarse a Pakistán. Esta situación ha originado que muchos consideren que este último país no tiene ningún interés en controlar los movimientos terroristas que buscan desestabilizar este territorio indio.

Unidos antes de su independencia, India y Pakistán se han enfrentado en tres guerras desde su salida del Imperio Británico en 1947, dos de ellas por el control de Cachemira. El primer choque duró dos años y determinó que la región quedara dividida en dos sectores. La segunda fue en 1965 y seis años después nuevamente combatieron en la guerra que conduciría a la creación de Bangladesh.

Como gesto de paz, el primer ministro de Pakistán ordenó la liberación de un piloto indio capturado después de que dos naves de ese país fueran derribadas. Sin embargo, el riesgo de un nuevo conflicto sigue latente. A la luz del poderío militar de cada país y la poca paciencia que han demostrado los gobiernos es necesario que prevalezca un espíritu de diálogo.

Por eso suenan tan certeras las declaraciones que hizo el canciller paquistaní, quien al llamar a la calma a la India recordó que “con las armas que ambos tenemos no podemos darnos el lujo de cometer un error de cálculo”.

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