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La solución está cerca

Noviembre 11, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

A casi un año de aparecer el Covid-19, las noticias sobre los avances en el descubrimiento y elaboración de una vacuna que detenga el contagio han generado expectativas positivas para todo el mundo. Sin embargo, y mientras se hace realidad, hay que seguir pidiendo cautela hasta tanto se confirma la buena noticia y se puede aplicar en todo el mundo.

Los anuncios de los últimos días indican que por fin puede pensarse en una luz al final del túnel que ha sido la pandemia. Una trampa inesperada y cruel que ha ocasionado un millón doscientas ochenta y seis mil muertes en el planeta, de las cuales treinta y tres mil trescientas doce se han producido en Colombia. Y un desastre económico y social que ha significado el confinamiento y el retroceso inesperado de la economía y los índices de empleo y bienestar, todo lo cual ha llegado a niveles jamás imaginados.

Ahora, los laboratorios empeñados en encontrar esa vacuna que detenga lo que es el enemigo más amenazante de la humanidad en los tiempos modernos, están informando de los progresos en sus investigaciones y pruebas que dan un respiro. También debe reconocerse que se han producido grandes avances en el tratamiento a quienes han padecido el desarrollo de la enfermedad, teniendo en cuenta así mismo que más del 80% de los contagiados son asintomáticos, es decir, no sufrieron consecuencias o fueron muy leves.

La otra cara de la moneda es la necesidad de mantener las medidas precautelativas que eviten el recrudecimiento de la pandemia, como está sucediendo en gran parte de Europa, en los Estados Unidos y, en general, en aquellos sitios donde se han relajado los controles y las normas de asepsia tan elementales como el uso permanente del tapabocas, el lavado frecuente de las manos y guardar las distancias.
Está claro que esas disposiciones son el mejor seguro para evitar el regreso de decisiones tan drásticas como el cierre de fronteras o el aislamiento obligatorio que están aplicando países como España o la Gran Bretaña.

Es ese espejo en el cual debemos mirarnos los colombianos. Además de los 33.312 decesos que hemos registrado hasta ayer, nuestra sociedad y nuestra economía están gravemente afectadas por el encierro que duró seis meses. Y aunque la apertura ha permitido recuperar una porción del empleo equivalente a 7 puntos de nuestra fuerza laboral, aún quedan muchas personas sin trabajo, son muchas las familias en situación difícil y numerosas las empresas en problemas para retornar a sus actividades.

Sin duda, hay que ser optimistas por lo que está apareciendo. Pero no es momento para hacer cuentas alegres o para relajar las medidas necesarias para proteger la salud pública y la personal. El Covid-19 está vivo, sus consecuencias siguen siendo potencialmente letales para millones de personas y sus efectos pueden ser peores si se aflojan las normas y las costumbres dirigidas a proteger la salud y la vida de los seres humanos.

Por ello, de nuevo hay que reclamar paciencia. Y recordar que no es con decisiones apresuradas como se podrá superar una pandemia que ha dejado graves problemas y heridas profundas en el tejido social y en la confianza de los seres humanos.

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