La oscuridad de la Dian

La oscuridad de la Dian

Abril 08, 2019 - 11:20 p.m. Por: Editorial .

Además de servir de prueba de los delitos que se cometían en contra del patrimonio de todos los colombianos, las fotos en las redes de un suntuoso automóvil que costó mil millones de pesos y los lujos de la hija de un funcionario medio de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian, revivieron las inquietudes sobre qué hace esa entidad para proteger los ingresos del Estado.

Las imágenes no pueden ser más ofensivas para los colombianos. Por supuesto, cada quien es libre de usar sus ingresos como tenga a bien, y a hacer ostentación de su riqueza por las redes sociales. Todo ello se desmorona al saber que, como lo indican las autoridades, esa persona no tiene ingresos conocidos, que es hija de un empleado de la Dian que desempeña el cargo de jefe del Grupo Interno de Trabajo de Control de Carga en Buenaventura y su salario no supera los ocho millones de pesos al mes.

Y llegan a generar indignación cuando se conoce que el señor es uno de los empleados implicados en la organización que permitía el ingreso de contrabando de cualquier clase al país. Los lujos y los gastos que se conocen de su hija indican que las sumas que recibía el hoy acusado eran de proporciones gigantescas. Más aún, se sabe que al sindicado le abrieron una investigación penal hace algunos años por malos desempeños, y fue absuelto.

También es conocido que la directora nacional de Aduanas de la Dian, Claudia Gaviria, fue enviada a Buenaventura y sufrió atentados contra su vida por atreverse a investigar lo que ocurría y por denunciar las fechorías que descubrió. Es decir, estaba más que comprobado el latrocinio organizado que se producía en el puerto que más carga mueve en Colombia y no era difícil ubicar a sus autores, como no parece imposible descubrir a sus beneficiarios.

Es el contrabando que se queda con los recursos destinados a atender el funcionamiento del Estado y las necesidades de la Nación. Pero también es la delincuencia organizada que se convierte en la competencia ruinosa contra la industria nacional que genera puestos de trabajo, además de servir de instrumento para lavar las fortunas mal habidas a través del narcotráfico, de la minería ilegal o de la violencia.
En una entrevista publicada el pasado domingo por un diario de la Capital de la República, el Director de la Dian reconoció el daño que causan la evasión y el contrabando a las finanzas públicas. Al presentar los lineamientos de la reforma que se tiene pensada para esa institución afirmó que “los estudios internacionales muestran que la modernización tributaria hecha de buena manera pude representar aumentos de entre el 3 y el 5% cada año”.

Si esa meta se logra, el fisco recibiría entre 25 billones y 47 billones de pesos, el equivalente a una cifra entre el 10% y el 25% del presupuesto nacional, con lo cual desaparece el déficit y la atención de los problemas nacionales sería total. Allí se puede medir el impacto que tiene la corrupción en la Dian y en la confianza de los ciudadanos, y se entiende por qué atraviesa la época más oscura, mientras recibe las críticas de quienes pagan cumplidamente sus tributos.

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