La Ministra y la Justicia

La Ministra y la Justicia

Junio 12, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Con la llegada de la doctora Margarita Cabello al Ministerio de Justicia se abren las posibilidades de superar muchas frustraciones en Colombia. Su trayectoria y sus vínculos con los jueces hacen posible lograr las reformas que son indispensables para devolverle la credibilidad a la rama jurisdiccional, acercando a jueces, gobernantes y legisladores en el propósito de atender los reclamos de la Nación por una rápida y cumplida justicia.

Ya no es el momento para hablar de los retos o metas que deberá enfrentar la Ministra, sino de preguntar qué van a hacer las tres ramas del poder público para solucionar lo que es una crisis innegable en uno de los servicios que justifica la creación de un Estado. Es esa rama que debe resolver los conflictos entre los ciudadanos o entre estos y las instituciones públicas; de combatir los brotes de corrupción que han golpeado sus altas magistraturas y de aplicar los códigos penales y procedimentales que hacen posible absolver a los inocentes, castigar a los culpables de conductas antisociales y atender como corresponde a la creciente población que inunda las cárceles o aquella que recibe de manera casi expedita beneficios como la casa por cárcel, ante la incapacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones.

Por supuesto, habrá que conseguir acuerdos para solventar conflictos entre gobernantes, legisladores y jueces, para impedir que se siga confundiendo la administración de Justicia con la participación en elecciones que nada tienen que ver con sus objetivos. O que eviten situaciones tan absurdas como el que los mismos magistrados no tengan límites en el tiempo para elegir a sus compañeros y así mantener cubiertas las necesidades del servicio.

Todo eso es lo que deben resolver quienes dirigen el Estado colombiano y hasta ahora ha sido imposible aprobar una reforma a la Justicia de cualquier clase. Son incontables las iniciativas sobre la materia que se han hundido por la falta de acuerdos, de voluntad política y de interés de los jueces. Y frente a ello, el reclamo por la impunidad creciente y por la morosidad en atender los pedidos de los ciudadanos es ya un clamor que se traduce en la pérdida de credibilidad y de confianza en la opinión pública.

La ministra Cabello viene de la Corte Suprema de Justicia, no milita en ningún partido y posee una gran trayectoria en la rama jurisdiccional. Esas características hacen pensar que ella puede ser el nexo para lograr las respuestas a ese clamor nacional sin tener que acudir a la confrontación que esteriliza el manejo de los asuntos públicos o a los llamados a Asambleas Constituyentes que sólo aumentan la incertidumbre.

El reto es entonces para todos quienes dirigen los poderes públicos y representan la voluntad de los electores. Ante los problemas que hoy impiden ofrecer las soluciones que reclaman los colombianos, es el momento de devolverle a la Justicia la capacidad para generar la paz en nuestra sociedad y para hacer respetar la Ley como instrumento actuado por todos.

Y para ello, la nueva Ministra puede ser la persona que oriente tan altos propósitos.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
Columnistas