La guerra eterna
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La guerra eterna

Mayo 16, 2021 - 11:55 p. m. 2021-05-16 Por: Editorial .

Tome usted un incidente entre particulares, conviértalo en ofensa contra una religión y un pueblo y prepárese para una guerra en la que la mayoría de los muertos son civiles; la destrucción que causa servirá para avivar el conflicto que impide alcanzar la convivencia entre dos naciones necesitadas de la paz, la cual se logra si existe voluntad política entre las partes.

Así puede describirse la chispa que prendió el estallido de violencia entre Israel y Palestina, más exactamente Hamás, el grupo respaldado por Irán que domina Gaza. Un buen día, el conflicto entre propietarios judíos y arrendatarios palestinos, en la antigua Jerusalén, derivó en protestas que crecieron con el reclamo de que la policía reprimía a quienes visitan la sagrada Explanada de las Mezquitas, uno de los tres sitios más sagrados para el Islam y trataron de incendiarla.

Fue suficiente para despertar la reacción de los palestinos.
Inmediatamente Hamás empezó a disparar miles de misiles desde la franja de Gaza, donde no hay elecciones hace muchos años. La reacción militar de Israel no se hizo esperar, y crece el saldo de víctimas, la inmensa mayoría de las cuales son civiles, mientras los desórdenes aparecieron en su territorio.

El bien conocido sistema de inteligencia israelí tiene detectado a los autores de los disparos de cohetes, y el mundo contempla el “escudo de hierro” nombre que identifica el sistema de interceptación que ha destruido el 95% de los misiles y cohetes disparados por Hamás. Algunos han superado ese escudo, matando e hiriendo a ciudadanos israelitas, además de causar destrozos en varias ciudades.

Las cuentas hablan de dos centenares de palestinos, hombres, mujeres, niños y ancianos muertos por la respuesta de Israel, y de dos decenas de israelitas que han caído bajo el fuego que sale de Gaza y de algunas zonas del Líbano, disparados por integrantes de Hezbollah, otro de los brazos terroristas de Irán. Y de miles de heridos de lado y lado, casi todos desarmados.

También y como ha ocurrido siempre, se ha desatado la guerra de la información contaminada por el interés propagandístico. Y en el medio están los periodistas y reporteros que aspiran a contarle al mundo la verdad de lo que está sucediendo. Pero son en muchos casos desbordados por la desinformación a la que no le interesa ponerle fin a un conflicto tan prolongado como destructor, que se repite cada tanto.

Como es de esperar, la ONU invoca el fin de esta guerra. Y desde los Estados Unidos, el presidente Joseph Biden reconoce a Israel su legítimo derecho a la defensa, solicita al primer ministro, Benjamín Netanyahu, y al presidente de Palestina, Mahmoud Abass, que busquen un acuerdo de alto el fuego, no obstante que este último no tiene control alguno sobre Hamás.

Pero la guerra sigue y en las fronteras de Gaza están estacionados los tanques y el Ejército de Israel, a la espera de la orden de invadir, lo cual sería la repetición de lo ocurrido en el 2014. Es una guerra que no tendrá final hasta que aparezca la voluntad de paz y el reconocimiento del derecho a la existencia tanto del estado de Israel como el de Palestina.

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