La frustración del PAE

Abril 18, 2022 - 11:55 p. m. 2022-04-18 Por: Editorial .

Creado hace 67 años con las mejores intenciones, el Programa de Alimentación Escolar, PAE, es un gran intento para enfrentar las dificultades de millones de niños afectados por la pobreza y la falta de recursos y ofrecerles la posibilidad de recibir alimentación mientras asisten a los centros de educación del Estado. La experiencia ha sido más que frustrante en muchas regiones de Colombia, debido a las malas prácticas que lo afectan.

El PAE es un ambicioso programa asistencialista, dirigido a ofrecer la nutrición que necesitan los niños para poder estudiar y para mejorar sus capacidades cognoscitivas. Desde esa perspectiva, el programa es una gran apuesta por el futuro de esos menores beneficiarios, en la cual se utilizan los dineros de las regalías que en este caso se deberían irrigar a través de los municipios y gobernaciones y llegar a las escuelas y colegios.

Con ello también se resuelve en parte el problema de las familias que no tienen cómo alimentar a sus hijos, a la vez que se incentiva su asistencia a la educación formal. Es pues una iniciativa inobjetable y necesaria para combatir la desigualdad, por lo cual debe hacerse el esfuerzo que se requiera desde el Estado para romper las barreras mediante la educación y con el cual se le ofrece atención a los niños que no tienen oportunidades debido a la pobreza.

Pero la realidad demuestra que el gran enemigo es la suma de clientelismo, corrupción e ineficiencia que afecta a la inmensa mayoría de los entes territoriales. En efecto, el hecho de que los gobiernos departamentales y municipales estén tan expuestos al reparto clientelista de sus recursos ha llevado a que los escándalos sean el plato diario de un programa que debería ser protegido por la dirigencia política, por los padres de familia y por los educadores.

La semana pasada, la Contraloría General de la Nación emitió un comunicado informando sobre sus investigaciones desde el momento en el cual se reiniciaron las clases presenciales: 114 hallazgos desde el 11 de marzo, en los cuales se detectaron toda clase de irregularidades.
Contratos que no se cumplen, demoras en 11 departamentos para empezar el programa, y denuncias en otros 15 entes sobre desviación de recursos, falta de elementos adecuados para prestar el servicio y entrega de alimentos en mal estado, son entre otros los posibles delitos que comprometen $42.000 millones de los impuestos que pagan los colombianos.

Y por ahora, no parece existir manera de frenar el desangre de un programa dirigido a apoyar y sacar adelante a los niños que pertenecen a familias de escasos recursos. Salvo las alertas y los esfuerzos por establecer juicios fiscales contra la corrupción que se devora el PAE, el Estado no alcanza a castigar a los delincuentes que lo explotan ni para evitar que las mafias y los funcionarios venales se confabulen en contra del bien común de la sociedad colombiana.

Lo que está ocurriendo con el Programa de Alimentación Escolar puede calificarse como la gran frustración de una iniciativa necesaria para ofrecer futuro a millones de niños que lo requieren.

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