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La amenaza permanente

Agosto 11, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La minería ilegal en el Valle se parece a ciertas enfermedades que surgen un día, se quitan y regresan al cabo de un tiempo y nunca se curan. Los daños que producen y las secuelas que dejan, obligan a encontrar la cura definitiva a ese mal que genera una cadena de desastres.

La semana anterior la Policía Metropolitana intervino una mina en el sector de El Pedregal, en Yumbo, donde son evidentes los daños causados a la montaña y la consiguiente amenaza de derrumbe. Dos meses atrás, en el Parque Natural Farallones, se encontraron tres socavones nuevos abiertos, señales de contaminación con mercurio y se detuvo a 25 personas por realizar actividades mineras.

Es la historia que se repite desde hace años en la mayor reserva natural del Valle, donde hay 791 nacimientos de agua y donde brotan seis de los siete ríos caleños. Es la misma que ya se vivió con el río Dagua, destruido por la ambición de unos y la displicencia de autoridades que no actuaron a tiempo, algunas de las cuales fueron señaladas de tener intereses en esa explotación ilegal.

En lo que va de este año han sido descubiertas en la capital del Valle y en su área metropolitana 35 minas ilegales. Eso indica una nueva expansión de ese gran enemigo del medio ambiente, fuente de violencia y muerte, así como causante de desplazamientos que se convierten en asentamientos anormales y crisis sociales.

Detrás de esa minería ilegal, que de manera mentirosa se justifica en la necesidad de generar ingresos para los más necesitados, hay un enorme negocio manejado por organizaciones criminales como el Eln, que se enriquecen y amplían su radio de acción, someten a las comunidades, amenazan y destruyen.

Es a esas organizaciones a las que se debe perseguir y es contra esa amenaza que hay que actuar para proteger los recursos naturales del Valle y a los habitantes de la región. Para ello se requiere del compromiso de las autoridades locales, regionales y del orden nacional, así como de la Fuerza Pública y la sociedad.

Iniciativas como la conformación de la Mesa Interinstitucional Minera en la que hay representación de 12 entidades públicas, privadas, académicas y de la comunidad, son indispensables para hacer frente al desafío de la delincuencia organizada que se cierne sobre el Valle geográfico del Cauca. Como lo es generar más planes de protección parecidos al que se puso en marcha para los Farallones de Cali con la participación del Departamento, el municipio, la Dirección de Parques Nacionales, la Policía y el Ejército, que busca hacer mayor presencia en esa zona de reserva, establecer más puestos de control y reforzar la vigilancia así como educar a la población que habita en ella.

La minería ilegal es un enemigo duro de vencer, pero no imposible. Se necesita eso sí de la presencia efectiva del Estado, de la intervención decidida de las autoridades, de una Justicia que castigue con contundencia a quienes están detrás de esa actividad y del apoyo de los vallecaucanos para detener la embestida de ese monstruo que daña el medio ambiente y tiene efectos letales para la economía y la sociedad.

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