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En la recta final

Septiembre 27, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Entrada en la recta final, la campaña por la Presidencia de los Estados Unidos es tierra abonada para el radicalismo. Desde la Casa Blanca, Donald Trump no ahorra esfuerzos para defender su reelección, mientras su opositor, Joe Biden, se enfoca en la necesidad de un relevo para preservar la democracia en su país.

Nunca se había visto una campaña como la que se está viviendo. Afectada además por el Covid-19 que obliga a reducir los eventos masivos, el certamen se desarrolla en su mayor parte en los medios de comunicación y las redes sociales, estas últimas grandes protagonistas por la polémica que crece sobre su capacidad de difundir mentiras y utilizar su acceso a sus usuarios para propagar noticias falsas de contenido político.

A diferencia de hace cuatro años, Trump ya no es la figura nueva elegida para cambiar la política. Ahora es un presidente que debe defender sus resultados como gobernante, polémicos por cierto. No obstante, sigue siendo el gran conocedor de los medios que sabe usarlos para mantener una audiencia y una fidelidad a pesar de los cuestionables alcances en asuntos como el manejo de la pandemia y su posición frente a la protesta social que bajo el lema de ‘ley y orden’ ha pretendido resolver con el uso de la fuerza extrema contra los manifestantes.

Al frente está Biden, exvicepresidente de Barack Obama, un veterano y ponderado político con una trayectoria de más de cincuenta años de servicio público. Su discurso, sin duda más moderado y dirigido a hacer propuestas de gobierno, está ahora dominado por el interés de mostrar la continuidad de Trump como una amenaza para la democracia y como un desafío que aumenta la conflictividad en la sociedad estadounidense.

Es pues un debate en el que las propuestas hacia el futuro han perdido importancia ante la disyuntiva de reelegir a quien, para completar, y a pesar de ser el jefe del Estado, mantiene en duda su compromiso de respetar el resultado que arrojen las elecciones, lo que ha llevado a que lo líderes de su propio partido, el Republicano, se manifiesten en su contra. Es el suyo un discurso radical y agresivo que le garantiza un apoyo electoral de grandes proporciones a pesar de estar debajo en las encuestas sobre preferencias de los votantes.

No debe olvidarse que Donald Trump perdió en la suma de votos totales por tres millones frente a Hilary Clinton, pero ganó debido al sistema electoral de los Estados Unidos. Y que en gran parte su elección se debió a una estrategia de comunicación que le permitió llegar al electorado con un discurso nacionalista y extremista que contrastó con la figura de representante del establecimiento que mostraba su entonces opositora.

Mañana tendrá lugar el primer debate por televisión entre los candidatos. Y aunque en la elección anterior la señora Clinton obtuvo la mayor aprobación en esos certámenes, debe recordarse que Trump ganó las elecciones. La gran incógnita es si Joe Biden puede consolidar una imagen de liderazgo que contraste en forma clara con el actual presidente y lo lleve a ganarse el favor de los votantes en los Estados donde se decide la presidencia de los Estados Unidos.

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