En defensa de la vida

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En defensa de la vida

Enero 28, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Las cifras sobre homicidios en Cali y el Valle que reconocen las autoridades deben ser la gran preocupación de la sociedad y de sus autoridades. Por ello, y aunque los recién posesionados mandatarios tienen que aplicar sus programas de gobierno, es imperioso recordar la necesidad de acordar mecanismos para enfrentar lo que puede denominarse como una epidemia que amenaza la vida y la convivencia en la región.

Según los datos publicados por Medicina Legal, durante el 2019 se presentaron 2118 asesinatos en el departamento. Y en Cali, la cifra llegó a los 1114 homicidios, ligeramente inferior a la del 2018. Son estadísticas que muestran la gravedad de lo que está ocurriendo y la necesidad de enfrentar el fenómeno de la violencia que sigue amenazando la tranquilidad de los vallecaucanos.

Los estudios indican que el porcentaje de homicidios por cada cien mil habitantes ha venido bajando, y que el compromiso de las autoridades departamentales y municipales en los últimos años ha permitido combatir muchas de las causas y de los causantes de esos crímenes. Pero también es incontrovertible que esos fenómenos siguen latentes, y en algunos casos crecen ante la presencia de poderosas organizaciones criminales financiadas en especial por el narcotráfico y sus distintas manifestaciones tanto en las zonas rurales como en los cascos urbanos.

Y no puede dejarse de lado el problema de la intolerancia que origina riñas y en muchos casos es impulsada por el desbordado consumo de alcohol y de sustancias ilegales, o en la extendida práctica de aplicar justicia por mano propia. Son conductas que atentan contra la convivencia en los centros urbanos y desencadenan un explicable ambiente de incertidumbre que se refleja a su vez en la disposición al armamentismo y la reacción descontrolada.

Son muchas las razones de esas estadísticas sangrientas, las cuales son protagonistas permanentes de las noticias. Razones que se reconocen en los múltiples estudios, además de ser objeto de alarmas constantes en las comunidades más afectadas por el fenómeno de la delincuencia que termina por insensibilizar sobre el valor de la vida de los seres humanos.

Ayer, en un foro sobre criminalidad realizado en la ciudad con presencia del Ministro de Defensa, de la Gobernadora del Departamento, de los alcaldes de Cali y de los municipios vallecaucanos, se volvió a hablar de los homicidios y de la manera de enfrentar lo que es tal vez la gran amenaza para la región. Porque no puede ser posible disertar sobre progreso y crecimiento económico cuando la vida pierde su condición de ser el valor más importante para cualquier sociedad.

Por ello hay que pedirles a los gobernantes que empiezan su tarea, el compromiso en la reducción de los homicidios en el Valle y en especial en Cali, y el aporte que sea necesario para lograrlo. La paz no puede ser apenas un recurso retórico y se convierte en realidad cuando los mandatarios escuchan las voces de los ciudadanos y estos recuperan valores como el respeto a sus semejantes, el rechazo a los criminales y la vida como principio para convivir en medio de la diversidad.

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