El río Cauca, ¿ahora sí?

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El río Cauca, ¿ahora sí?

Agosto 28, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Ya se ha perdido la cuenta de cuántos intentos infructuosos se han hecho para unir esfuerzos, juntar recursos y emprender acciones dirigidas a rescatar el río Cauca. Por ello se espera que el acuerdo interinstitucional firmado en días recientes sea el que funcione y no se quede como otro canto más a la bandera.

Hay que ponderar el interés mostrado por el Ministerio del Medio Ambiente, las gobernaciones de Valle y el Cauca, las CAR de los dos departamentos, los alcaldes de Cali y Popayán, el Dagma y las 27 entidades públicas, privadas y educativas que firmaron el ‘Acuerdo de voluntades: plataforma colaborativa para la recuperación de la cuenca alta del río Cauca’. Con ese nombre, lo que se pretende es que entre todos actúen para conseguir lo que hasta ahora no se ha podido:
descontaminar el río, hacer un manejo adecuado de la cuenca, proteger la fauna y flora que ahí habita y gestionar como se debe ese recurso hídrico para evitar que continúe su destrucción.

Lo cierto es que son muchos los años que se han perdido para emprender la recuperación del Cauca, el río que más servicios le presta al occidente del país, que desde su nacimiento y en el recorrido de sus 1360 kilómetros atraviesa por nueve departamentos y pasa por 183 municipios, a la mayoría de los cuales surte de agua o es fuente de sustento para sus comunidades. El problema es que casi desde el inicio de su travesía sufre las consecuencias de la indolencia ciudadana, de la incapacidad estatal para cuidarlo y la nula gestión para evitar la afectación que sufre por actividades como la minería ilegal o por el vertimiento de aguas servidas que le llegan sin ningún tratamiento.

Para comprender la magnitud del daño basta mirar cómo está el Cauca cuando entra a Cali, donde el 70% de la ciudad se abastece de él. El grado de contaminación es tal que tratar sus aguas puede costar 10 veces más de lo que vale el mismo proceso en el río Cali. O sucede con frecuencia que el grado de contaminación es tan alto que el río se queda sin oxígeno lo que hace imposible captar el líquido para purificarlo. Hace un par de años un estudio del Cinara de la Universidad del Valle, que investiga sobre los recursos hídricos de la región, informó que a su paso por nuestro departamento hay tramos donde ya no hay vida o los análisis en peces revelan presencia de sustancias letales.

Son problemas que se conocen desde hace al menos dos décadas y nada se ha hecho. Todo se ha ido en promesas como la emisión de un documento del Consejo Nacional de Política Económica y Social, Conpes, del que se habló por primera vez en septiembre del 2007, en el que entre todos, incluida la Nación, aportarían un billón de pesos para su recuperación. Tres años después se suscribió, se determinó una inversión por $1,63 billones en la que nada pondría el Gobierno Central porque según ellos quien lo dañaba era quien debía pagar, y al final el documento fue letra muerta.

El río Cauca es la vida misma para la mayoría de quienes viven a lo largo de sus 1360 kilómetros, razón suficiente para salvarlo a como dé lugar. Ojalá con este acuerdo sí se pueda.

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