El desafío a la Paz Total

Diciembre 07, 2022 - 11:55 p. m. 2022-12-07 Por:
Elpais.com.co

El ataque a la Fuerza Pública, en el norte del Cauca, es la respuesta de las organizaciones criminales a la política de Paz Total planteada por el gobierno de Gustavo Petro. Frente a lo ocurrido, es inevitable cuestionar si el Estado debe negociar con quienes atentan contra las poblaciones civiles y los miembros de la Fuerza Pública sin que se den unas condiciones mínimas como el cese al fuego unilateral.

La emboscada, atribuida a la columna ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las Farc, ocurrió en la madrugada del martes en la vereda Munchique, zona montañosa del municipio de Buenos Aires, Cauca. Durante las labores de vigilancia del Ejército en una zona reconocida por la presencia del narcotráfico y grupos de delincuencia organizada, se produjo ese atentado que dejó seis militares muertos, siete más heridos y cuatro desaparecidos.

Es otro episodio infame de la guerra que se libra en el norte del Cauca y en el sur del Valle, donde grupos criminales se han aliado para perpetuar el negocio de la producción y el tráfico de drogas ilícitas, aprovechando los corredores hacia el Pacífico y las dificultades del Estado para hacer presencia y mantener de manera efectiva el orden en esa parte del territorio nacional, lo que se repite en el resto del suroccidente del país.
Ahí está la razón de las ofensivas permanentes contra las Fuerzas Militares, contra las comunidades que están en medio de ese conflicto y contra todo aquel que se oponga a sus propósitos.

Esta nueva acción de las disidencias de la guerrilla se da en momentos en que el presidente Petro pretende avanzar en el que ha sido uno de sus propósitos desde que asumió el gobierno: abrir espacios de negociación con todas las estructuras criminales y de delincuencia organizada que hay en el país, sin importar quiénes son o lo que hagan, en la búsqueda de alcanzar lo que él llama la Paz Total. Y lo hace sin poner condiciones ni exigir que detengan sus acciones violentas o den muestras de su disposición a terminar con sus viles negocios, que tanto daño le provocan al país.

La respuesta de esas organizaciones al ofrecimiento del Primer Mandatario de los colombianos es incurrir en ataques como el del martes en la vereda Munchique, con los que pretenden mostrar su poder, además de asegurar el control en los territorios donde operan.
Frente a esa realidad, el deber del Estado es perseguir sin tregua a quienes buscan imponerse por medio de la violencia, hacer respetar la Constitución y garantizar el Estado de Derecho, principios sin los cuales es imposible pensar en una paz duradera para Colombia.

La posición del presidente Petro durante el Consejo de Seguridad realizado en Cali como respuesta a la emboscada a los militares, y luego de la visita a los sobrevivientes en el lugar de los hechos, da a entender que actuará con la firmeza que demanda la Nación, y que continuarán las ofensivas contra el narcotráfico y el crimen organizado en todo el suroccidente del país.

El Mandatario debe aclarar, además, si pese a ataques como el de Buenos Aires o los que ocurren con frecuencia en departamentos como Putumayo, Nariño o Chocó, insistirá en su política de Paz Total sin condiciones para quienes desafían al Estado o si como dijo, su “paz no será ingenua”.

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