El asesinato del fiscal

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El asesinato del fiscal

Enero 09, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La rápida acción de los cuerpos de investigación y de la Policía Metropolitana permitió aclarar con rapidez las circunstancias que rodearon el asesinato del fiscal Alcibiades Libreros. Sin embargo, la captura de sus asesinos descubrió la tenebrosa amenaza que se produce cuando personajes con antecedentes y condenas aprovechan las medidas que les otorgan beneficios, dejando de nuevo a la Justicia en tela de juicio.

El acelerado proceso de investigación indica que al doctor Libreros lo asesinaron por robarle un collar, y no en razón a las investigaciones que desarrolló con éxito contra organizaciones criminales, lo cual despeja las especulaciones que se habían difundido. Las grabaciones en más de treinta cámaras de seguridad mostraron cómo se realizó el atraco que terminó con el fatal desenlace, encontrando a los autores quienes confesaron su autoría, lo que habla bien de las autoridades en el esclarecimiento de un delito que con frecuencia es denunciado en la ciudad.

Otra sensación produce el conocer los antecedentes de la banda de criminales que cometió la cadena de delitos que culmina con la muerte del Servidor Público. El cabecilla de la banda especializada en ese tipo de asaltos tiene dos condenas de once años de cárcel en total por hurto agravado y porte ilegal de armas, gozaba del beneficio de casa por cárcel, y hace tres meses un juez de la ciudad había pedido al CTI de la Fiscalía que certificara si el delincuente cumplía con el compromiso que ese privilegio implica.

Por su parte, quien manejaba la moto en la cual huyó el sicario que le propinó los disparos al fiscal Libreros había sido condenado a treinta años de cárcel por homicidio, atraco y porte ilegal de armas, a pesar de esto también tenía la casa por cárcel. Y un tercero, el sicario, fue detenido el pasado 23 de diciembre por porte ilegal de armas, a pesar de ello fue dejado en libertad. Lo que se ha encontrado es una verdadera amenaza pública que tenía como objetivo a cualquier persona, como puede deducirse de hechos cometidos con anterioridad por ellos, los cuales constan en videos.

Es decir, la laxitud para manejar los beneficios a los detenidos y la falta de cuidado en el manejo de quienes son condenados por hechos tan peligrosos para la sociedad, también colaboraron para que se produjera la muerte de quien como el Fiscal dio muestras de su valor para perseguir criminales y desarticular sus organizaciones. Es la queja que con frecuencia se ha hecho contra la forma en que la Justicia colombiana actúa frente a verdaderas amenazas contra los ciudadanos, que se pasean libres por las calles y burlan las precarias medidas de control que aplica el Instituto Nacional Penitenciario de Colombia.

Es esa una de las grandes preocupaciones de la ciudadanía y uno de los mayores impulsadores de la violencia. La falta de acción del Estado no puede seguir justificándose con las limitaciones en los sitios de reclusión o los bajos presupuestos de la rama jurisdiccional. El pasado 29 de diciembre, la víctima fue el fiscal Alcibiades Libreros. Mañana puede ser cualquier colombiano.

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