El agua del futuro

El agua
del futuro

Marzo 22, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La ecuación es preocupante: cada vez hay más consumidores de agua en el mundo y cada vez son menos las fuentes hídricas para abastecerlos. La situación empeorará por el crecimiento de la población pero sobre todo porque no se hacen esfuerzos suficientes para proteger el recurso natural.

Como cada 22 de marzo, Día Mundial del Agua, ayer se presentaron informes, se acordaron compromisos y sobraron diagnósticos sobre el líquido vital. Eso es lo importante en una fecha como esta, en la que se busca generar conciencia acerca de uno de los problemas más graves para quienes habitan el Planeta. Lo que falta es que las acciones arrojen resultados positivos para evitar que el mundo termine enfrentado por la sed.

Ya se sabe sobre el deterioro de las fuentes de agua en tiempos modernos, así como su disminución debido, entre otras razones, al cambio climático y a las acciones del ser humano. El resultado es que hoy la tercera parte de la población global tiene restricciones para acceder a ese recurso natural y al menos 500 millones padecen por falta de agua potable.

El futuro no pinta mejor si se tiene en cuenta que un tercio de los recursos hídricos habrá disminuido hacia mediados del siglo, entre otras razones por que su recuperación es más lenta en comparación con la rapidez con la cual se extrae. Pero también porque en el 2050 habrá 2200 millones más de personas en la Tierra, lo que llevará a que se amplíe aún más la brecha entre la oferta y la demanda.

Incluso sucederá en América Latina, el continente con mayor cantidad de fuentes hídricas del planeta que ya acusan un deterioro progresivo. Colombia sirve de ejemplo sobre lo que sucede y cómo se proyecta el porvenir: de ser el cuarto país con más recursos de agua en el mundo en 1990, hoy ocupa el puesto 24 pese a que tiene el 5% del total; la razón está en la pérdida de los glaciares, el deterioro de los páramos que es donde nace la mayoría de fuentes de agua y por el daño que se les ha hechos a los ríos y acuíferos en general.

Mientras en el país el agua disminuye, la demanda aumenta en promedio un 1% cada año, entonces la capacidad de abastecer a la población se reduce cada vez más. Si bien Colombia es una nación con cobertura alta en relación con el resto del mundo -92% a nivel urbano y 72% en el sector rural-, ya se siente la complejidad del asunto. Hoy hay 391 municipios, de 24 departamentos, susceptibles de sufrir desabastecimiento en temporadas secas debido al deterioro de sus recursos hídricos.

El Valle presenta una situación mejor que otras regiones, entre otras razones por el esfuerzo que se ha hecho con la recuperación de las cuencas hídricas del departamento, sin embargo, se presentan casos como el de Cali donde los ríos Cauca, Lili, Cañaveralejo y Meléndez reciben la tercera mayor concentración de residuos domésticos e industriales contaminantes.

Ya se sabe qué se debe hacer. Racionalizar el uso, cuidar los ríos, detener la deforestación y rescatar las cuencas es imperante, pero para ello se necesitan voluntad individual y políticas públicas coherentes y efectivas. El próximo año, en el Día Mundial del Agua, se hará un nuevo balance.

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