De nuevo, La Línea

De nuevo, La Línea

Enero 10, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Como lo hicieron sus antecesores, el presidente Iván Duque anunció la voluntad de su Gobierno de terminar en el 2020 el túnel de La Línea y el complejo de obras complementarias que hoy están abandonadas, a la espera de decisiones. Pueda ser que esta sea la vencida y Colombia pueda tener en las condiciones que le han prometido una de las vías más importantes para unir a la Nación.

La historia demuestra hasta dónde ha sido un suplicio La Línea. Desde que se construyó la carretera hace más de cien años, se entendió su importancia para unir al sur y el occidente del país con el centro y el oriente. Pese a ello, las condiciones fueron lamentables y nunca se logró que el centralismo permitiera construir vías alternas para superar el cuello de botella que han significado las condiciones geológicas y la crónica escasez de recursos.

En el 2009 se adjudicó un contrato por $630.000 millones que desde su inició causó polémicas por sus términos y la debilidad financiera del contratista para realizar las obras que en ese momento se estimaban ya de muchísimo más valor. Seis años después, el gobierno debió decretar su caducidad por incumplimiento, dando paso a un complejo proceso jurídico, mientras a duras penas se continuaba la excavación del túnel principal a 2000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Y durante dos años se abandonaron los 14 túneles adicionales y los 23 puentes y viaductos que integran el complejo, dejando una triste sensación de descuido para quienes tienen que transitar esa vía, además de ocasionar pérdidas incalculables a causa de los sobrecostos que generan los continuos trancones y los derrumbes que se producen casi a diario. Nada de eso ha movido a las Administraciones nacionales a buscar las alternativas que, como la vía que une a los Llanos Orientales con el Pacífico o las que unirían al Huila con el Valle, se han propuesto.

Ahora, el presidente Duque anuncia que están listos los $600.000 millones adicionales que faltan para terminar las obras de La Línea, lo que, debe advertirse, no incluye las partidas que demandarán los derrumbes causados por la inestabilidad del terreno. Y se compromete a entregar todas las obras que faltan antes de diciembre de 2020, lo que sin duda es una buena noticia para los transportadores y para la provincia colombiana.

Pero de nuevo es de advertir que ningún argumento ha sido capaz de conmover al centralismo bogotano sobre la necesidad de construir alternativas distintas a La Línea, menos riesgosas, menos onerosas para el transporte y más adecuadas a la realidad nacional. Ni siquiera el hecho de que hayan pasado diez años, de que tres presidentes hayan tenido que salir a dar explicaciones o que se haya atentado contra la competitividad, ha logrado cambiar la manera de enfrentar el problema.

Queda pues la esperanza de que esta vez sí se cumplan los pronósticos y el compromiso anunciado por el presidente Duque, y La Línea tenga por fin la transformación que se ofreció hace más de una década, y aún hoy sigue siendo una frustración que impide la comunicación fluida entre todas las regiones de Colombia.

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