Cuidar la casa común

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Cuidar la casa común

Junio 26, 2020 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Hace cinco años el papa Francisco presentaba al mundo su encíclica ‘Laudato Sí’, en la que exponía la necesidad de que los seres humanos revisaran su relación individual y colectiva con la naturaleza y en general con el Planeta, al que llamó la casa común. Ahora, el Vaticano propone un derrotero práctico para promover esa ecología integral plasmada en el texto pontificio.

‘En camino hacia el cuidado de la casa común’ es el nombre que se le ha dado a la guía en la que un equipo interdisciplinario de la Santa Sede trabajó en los años recientes. Es ante todo un documento que invita a hacer los cambios que hoy necesita la tierra para su supervivencia, que empiezan por transformar la visión que se tiene de este gran hábitat, entender la responsabilidad que recae sobre la población global y aceptar el vínculo irrompible que existe con la naturaleza.

Ese propósito que se plantea trasciende lo religioso, si bien tiene un componente espiritual por la relación que se requiere crear con el entorno para asegurar la armonía, lo que debe ser un objetivo de toda sociedad. Por ello se hace tanto énfasis en la necesidad de educar para que haya una conversión ecológica, es decir que se transmita el conocimiento que permita saber por qué es importante generar un equilibrio entre lo personal, social y ambiental.

Las escuelas y universidades son las llamadas a ayudar para que se desarrolle “la capacidad de discernimiento, pensamiento crítico y acción responsable”, que forme ‘ciudadanos ecológicos’. El primer paso es comprender que en el centro de todo están la vida y las personas, porque como lo dice el documento, “no se puede defender la naturaleza sino se defiende a todo ser humano”.

Es por esa razón que una ecología integral debe tener como eje el desarrollo de una sociedad donde primen las oportunidades y se satisfagan las necesidades básicas. Por ello se invita a trabajar por una economía circular que no explote de manera excesiva los recursos sino que garantice su mantenimiento a largo plazo para que puedan ser reutilizados. También, pide una agricultura diversificada y sostenible, que beneficie a los campesinos y proteja la naturaleza, a la vez que se reduce a cero el desperdicio de alimentos. Uno de los objetivos de la conservación ambiental es garantizar el acceso al agua, como el derecho humano esencial que es.

Para lograr esos propósitos, la innovación tecnológica es fundamental, al igual que crear infraestructuras sostenibles y lograr una mayor productividad de los recursos para reducir, entre otros, la cantidad actual de desperdicios. En esa transformación juegan un papel importante las energías limpias, que deberán reemplazar en el corto plazo las energías fósiles.

Al final de los planteamientos que hace el equipo de expertos de la Santa Sede aparece el que es el eje transversal de la discusión ambiental: el cambio climático y su relevancia en lo económico, político, social y ético. Mientras no se produzcan las acciones que consigan detenerlo ni se reduzcan las emisiones de carbono o se reforeste el Amazonas, la pobreza crecerá, habrá más desplazados por el clima y será más difícil garantizar la vida en el Planeta.

Por eso las preocupaciones del papa Francisco y de la Iglesia Católica, deberían ser las de todo ser humano por encima de sus creencias religiosas o de sus tendencias ideológicas.

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