Corrupción sin vergüenza

Septiembre 21, 2022 - 11:55 p. m. 2022-09-21 Por:
Elpais.com.co

No pasa una semana sin que se conozcan denuncias sobre la corrupción que se pasea por Emcali y hace de sus contratos una fiesta en la cual se feria el patrimonio de la empresa. Así haya renunciado su gerente tras el último de esos episodios, eso no resuelve las inquietudes que rodean a la que fue la primera empresa del Valle y hoy naufraga en la rapiña de quienes la explotan sin vergüenza.

Hace unos pocos días, el señor Juan Diego Flórez había asumido su responsabilidad por las ligerezas cometidas en un contrato con el cual pretendían construir una granja solar con una empresa, donde Emcali invertiría $ 90.000 millones de sus escasos recursos. En una entrevista a El País, el entonces funcionario respondió con promesas de rectificación y pulcritud la multitud de cuestionamientos sobre su gestión, acerca de la sangría de contratos y dudas que existen con respecto a sus relaciones con un exgobernador del Valle destituido y con familiares del alcalde Jorge Iván Ospina.

Ayer se dio a conocer el contrato con la Unión Temporal AMI por $210.000 millones para el cambio de los medidores de energía, negocio que llevaría varios años para su realización. En el documento hecho público se consigna, entre otras cosas y precios insólitos, el pago de televisores de 55” a razón de $42 millones, sillas ergonómicas a $17 millones, estaciones de trabajo a $50 millones, adecuaciones por $215 millones, y un ‘video wall’ o pantalla por $1527 millones. Todo ello a cargo del leonino contrato que debía ser pagado con los recursos de Emcali.

Tan injustificable y protuberante era el atropello, que al alcalde Ospina no le quedó alternativa distinta que aceptar la renuncia que presentó Flórez. Fue el final de un capítulo oscuro de una larga novela que aún está lejos de terminar, pues Emcali es presa del clientelismo que se reparte su manejo, de una Junta Directiva que no tiene control sobre lo que allí ocurre ni asume su responsabilidad, y del afán de enriquecimiento.

Y entre tanto, pocas respuestas obtienen las denuncias presentadas ante los organismos de fiscalización locales y nacionales o ante la Fiscalía por funcionarios, sindicatos de la empresa, ciudadanos del común, concejales y medios de comunicación. La impunidad y el uso de los recursos oficiales para silenciar la crítica protegen las maniobras con las cuales se despoja a Cali de una de las entidades más importantes para su desarrollo y más necesitadas de transparencia como empresa de servicios públicos, a la cual le ampliaron su objeto social para realizar negocios cuestionables que no parecen tener control.

Pero el escándalo que llevó a la renuncia del gerente de Emcali es apenas uno más de los que se han destapado en los últimos tres años sobre el gobierno municipal y sus entidades descentralizadas, mientras centenares de denuncias sobre actos de corrupción apenas son atendidas por los organismos creados por la ley para proteger el patrimonio público. Ya es hora de que quienes gobiernan a Cali respondan por la cascada de hechos que, como el contrato con AMI, desfalcan el erario y desmoralizan a la ciudadanía.

VER COMENTARIOS