¿Con quién se negocia?

Septiembre 19, 2022 - 11:55 p. m. 2022-09-19 Por:
Elpais.com.co

Cuando el mundo entero estaba seguro de que las Farc habían desaparecido tras el acuerdo para la terminación del conflicto, el Alto Comisionado de Paz del Gobierno acaba de revivirlas en un documento que firmó con una de las disidencias de ese grupo. Habrá que preguntar si el afán por lograr lo que el presidente Gustavo Petro denomina la paz total incluye reconocimientos políticos y negociaciones con cualquiera que use el nombre de la organización guerrillera que, se supone, terminó con la firma del acuerdo de La Habana.

“En el departamento del Caquetá, los delegados del EMC de las
Farc-Ep, autorizados mediante previa consulta interna de todas sus estructuras, el alto comisionado de Paz de la República de Colombia, Iván Danilo Rueda, con el acompañamiento del representante de la Misión II de la ONU en Colombia, y un representante del Gobierno de Noruega, hemos sostenido una reunión de exploración y acercamiento para valorar la posibilidad de iniciar diálogos en el marco de la paz total”. Con ese documento, el funcionario ignoró lo acordado en una negociación con el comando central de las Farc, y empezó una nueva con un grupo conocido como la disidencia Gentil Duarte, ahora dedicada de manera exclusiva al narcotráfico.

Y si queda alguna duda, el solemne documento exhibido por el doctor Rueda cuenta con el visto bueno de la ONU y el gobierno de Noruega, facilitadores del proceso de La Habana. Con lo cual se aumenta la confusión y de paso desconoce a quienes como alias Timochenko, entonces jefe máximo de las Farc, firmaron, desempeñan curules en el Congreso de la República y han comparecido ante la Justicia Especial de Paz para responder por sus delitos, y ante la Comisión de la Verdad para contar su versión de 50 años de violencia contra los colombianos.
La confusión es grande y crecerá aún más si, como han anunciado el presidente Petro y su comisionado, se negociará de nuevo con ‘Iván Márquez’. Es el mismo jefe de la delegación negociadora de las Farc en la capital de Cuba, el que traicionó el acuerdo y montó una organización de narcotráfico denominada ‘Segunda Marquetalia’, que, todo indica, recibirá reconocimiento político para negociar de nuevo con el gobierno de Colombia.

Se entiende el interés del Primer Mandatario por sacar adelante su iniciativa de paz en los primeros meses de su gestión. Pero, como lo han repetido los negociadores del acuerdo de La Habana, aceptar que “la paz total para las Farc- EP significa la erradicación de las causas generadoras del conflicto social y armado”, es darles un reconocimiento político inaceptable a organizaciones que desconocieron lo acordado y se dedican a la delincuencia común.

En resumen, el Gobierno está obligado a explicar a los colombianos lo que está sucediendo, con quiénes está negociando y hasta dónde piensa llegar en su obsesión por la paz total. Y cometería un grave error si olvida que cuando lo hace está comprometiendo a toda la Nación, al Estado de Derecho y a los acuerdos que se protocolizaron en el Teatro Colón de Bogotá y aún siguen causando polémicas y discordias entre los colombianos.

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