Apertura y responsabilidad

Agosto 19, 2020 - 11:55 p. m. 2020-08-19 Por: Editorial .

Ante las duras consecuencias que ha dejado la pandemia del Covid-19 y las medidas de aislamiento social prolongadas por cinco meses, la alternativa es regresar y abrir la economía para empezar a recuperar lo perdido. Es el momento de asumir riesgos, interpretando el pedido de los colombianos y teniendo en frente las cifras de desempleo y de la caída de la economía que dejan ya consecuencias peligrosas y profundas.

La encuesta publicada ayer da una idea de lo que piensan los colombianos sobre lo que está sucediendo. Según ella, el 29,6% de los encuestados dicen que el principal problema hoy es el desempleo, seguido de un 21% que nombra a la corrupción, y apenas el 12,1% reconoce al coronavirus como el gran enemigo. De otra parte, el 51,3% está en desacuerdo con prolongar las medidas de aislamiento en las ciudades donde residen.

Eso es el resultado del gran esfuerzo que se ha realizado para tratar de proteger la salud con medidas que a su vez han causado inconvenientes graves. El desempleo del 19,5% en el territorio nacional, la caída de 15,7% en el Producto Interno Bruto durante el trimestre que va de abril a junio, y el cierre de miles de empresas, además del golpe que significa para un país cuya economía informal supera el 45% de su fuerza laboral, son razones de peso que explican los resultados de la encuesta citada.

Por ello son tan importantes los pasos que se están dando en Cali para permitir el regreso de la actividad económica, como la manera de evitar la profundización de la crisis social. Con el regreso de los restaurantes, de muchas de las actividades culturales, y la apertura de cines o salas de teatro, son decenas de miles los caleños que están recibiendo una bocanada de aire para sus maltrechos bolsillos.

Y quedan otras que no pueden demorarse pues son claves para la recuperación que se necesita con urgencia. No parece aconsejable por ejemplo la reducción de 21 rutas del MÍO que se convierte en incentivo para la piratería, además de agudizar las de por sí golpeadas finanzas tanto de Metrocali como de sus operadores; o que el aeropuerto de Palmaseca siga cerrado, cuando la industria hotelera que genera miles de empleos se mantenga clausurado al tráfico aéreo, mientras en otras ciudades con mucha menor demanda hayan sido autorizados para operar.

Por supuesto la clave estará en el cumplimiento de los ciudadanos de las medidas de protección que han demostrado ser efectivas. Es decir, guardar la distancia social, usar los tapabocas, aplicar el aseo y evitar las aglomeraciones, ya no pueden ser sólo responsabilidad de los gobiernos. Ahora, y si quieren apertura, corresponde a los ciudadanos aplicar esas medidas elementales que si no las cumplen podrían multiplicar el riesgo, obligando a las autoridades a regresar al aislamiento.

El Covid-19 todavía es una amenaza y seguirá siéndolo por un periodo de tiempo. La palabra la tienen los colombianos. Y de su comportamiento depende que el regreso a la normalidad que están reclamando no sea frustrado por una nueva oleada de contagios y muertes, lo que agravará aún más la situación.

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