Editorial
Al Valle le quedó faltando
El reto consiste ahora en construir acuerdos que permitan recuperar las partidas que quedaron por fuera.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

24 de oct de 2026, 09:07 p. m.
Actualizado el 24 de oct de 2026, 09:07 p. m.
El presupuesto general de la Nación para 2027 plantea importantes desafíos para Colombia y, particularmente, para el Valle del Cauca. La decisión del presidente Abelardo de la Espriella de expedirlo por decreto, por un monto de $634,9 billones, permitió avanzar en la definición de las cuentas públicas del próximo año, pero dejó pendiente una tarea fundamental para las regiones: encontrar alternativas que permitan recuperar los recursos adicionales que se habían conseguido durante el trámite legislativo.
La situación se originó en las diferencias entre los textos aprobados en los dos debates del presupuesto. Mientras las comisiones económicas habían avalado un Plan de Inversiones Regionalizado por $63,8 billones, las plenarias del Congreso respaldaron una versión que elevaba las partidas regionales a $69,9 billones. Ante las inconsistencias entre los documentos aprobados por el Senado y la Cámara de Representantes, el Gobierno optó por expedir el presupuesto con base en el texto del primer debate.
Se trató de una situación que puso de manifiesto las dificultades que pueden surgir durante el trámite de una iniciativa de semejante magnitud. Sin embargo, por encima de las explicaciones jurídicas y legislativas, lo importante ahora es encontrar soluciones que permitan atender las necesidades de los territorios y dar continuidad a los proyectos prioritarios.
Para el Valle del Cauca, el impacto es significativo. La región dejará de contar, por ahora, con cerca de $441.000 millones que había logrado incorporar durante la discusión en las plenarias. La asignación de la región para 2027 regresa así de $4,64 billones a $4,19 billones, una diferencia que obliga a redoblar los esfuerzos de gestión ante el Gobierno Nacional.
Los recursos adicionales contemplaban incrementos en sectores esenciales: $189.000 millones para minas y energía, $100.000 millones para vivienda, $69.000 millones para inclusión social y reconciliación y $39.000 millones para deporte. También se habían conseguido partidas de especial importancia para la región, como los recursos destinados al acueducto de Buenaventura, una obra indispensable para responder a una necesidad histórica de sus habitantes.
La preocupación merece atención, además, porque el Valle ha perdido participación en la inversión nacional durante los últimos años, pasando del 5,5% entre 2015 y 2018, al 4,8% actual. Esta tendencia debe ser motivo de reflexión. El Valle del Cauca es uno de los principales motores económicos del país, cuenta con una posición estratégica para el comercio exterior y tiene enormes posibilidades de crecimiento industrial, agropecuario y tecnológico. Fortalecer su infraestructura y su capacidad productiva no beneficia únicamente a sus habitantes: también contribuye a la competitividad de Colombia.
El presupuesto conserva partidas relevantes para la región. Inclusión social cuenta con $1,41 billones y transporte con $1,20 billones. Entre las inversiones previstas figuran $342.000 millones para la vía Mulaló-Loboguerrero, $266.517 millones para el corredor férreo del Pacífico y $161.532 millones para el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón. Son proyectos importantes, aunque su alcance dependerá de que los recursos se traduzcan efectivamente en obras y soluciones.
El reto consiste ahora en construir acuerdos que permitan recuperar las partidas que quedaron por fuera. El Gobierno Nacional, el bloque parlamentario del Valle, las administraciones territoriales y el sector privado tienen la oportunidad de trabajar conjuntamente para explorar adiciones presupuestales, traslados y otros mecanismos legales que garanticen la financiación de las iniciativas prioritarias.
Esta gestión será todavía más necesaria en un contexto de estrechez fiscal, con un déficit que supera el 9 % del producto interno bruto, según las estimaciones citadas por los analistas económicos. El país necesita ordenar sus finanzas, pero también debe procurar que los ajustes no profundicen las brechas regionales ni posterguen inversiones indispensables para el bienestar de la población.
El desarrollo del Valle del Cauca también es una apuesta por Colombia. Por eso, más allá de las diferencias políticas y de las dificultades del trámite presupuestal, el Gobierno Nacional y la dirigencia regional tienen la responsabilidad de convertir los compromisos en resultados.
6024455000




