Acuerdo necesario

Acuerdo necesario

Junio 14, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

El plástico, que se convirtió en el descubrimiento revolucionario de principios del Siglo XX, con aplicaciones en todos los campos de la vida cotidiana, hoy es un dolor de cabeza para el Planeta. Qué hacer con él, sin desconocer la utilidad que aún tiene para el bienestar de la población mundial, es el desafío.

Las ventajas de este material resistente, dúctil y maleable, obtenido de resinas naturales y derivados del petróleo, han sido ideales para facilitarle el día a día a la humanidad; han impulsado además el desarrollo de nuevas industrias, mientras que son innegables por ejemplo sus beneficios en los procesos de atención médica y hospitalaria. Lo que no se calculó fue que su resistencia y duración se volvería un problema mayúsculo y que con la diversificación llegaría a generar una carga de desechos de tal proporción que el Planeta sería incapaz de manejar.

Al año se producen en el mundo 400 millones de toneladas de plásticos y se calcula que desde mediados del siglo pasado se ha acumulado una carga de 9000 millones de toneladas. De esa cantidad apenas se recicla un 9%, otro 12% se incinera mientras que el resto termina botado a campo abierto, en los vertederos de basura o arrastrado a ríos y de ahí a los océanos. El mayor lío es que, dependiendo del material, esos desechos pueden demorar 100, 500 o 1000 años para degradarse, y que en ese lapso probablemente terminarán en la barriga de algún animal o ahogando algún ecosistema marino.

Esa es la razón para que hoy se busquen soluciones extremas a uno de los problemas ambientales más complejos a los que se enfrenta el Planeta. Por ello los países de la Unión Europea o Canadá han prohibido a partir del año 2021 los plásticos de un solo uso como cubiertos y platos plásticos, copitos de algodón o las bolsas de ciertos calibres. Medida que también se tomó esta semana en Colombia para el archipiélago de San Andrés, donde se dará un plazo prudencial para que se dejen de utilizar esos productos, a la vez que se impedirá el descargue de los desechos de los barcos de carga y de turismo.

El propósito no es, ni mucho menos, acabar con toda la industria del plástico, a la que se le reconoce su papel importante en el desarrollo y los muchos beneficios que ha significado para la sociedad. Pero la prioridad es hoy la preservación del medio ambiente, de las especies y de la salud de la población global. Por ello es necesario producir y utilizar solo el plástico que se necesita, tener políticas efectivas de reciclaje, educar a las comunidades para que desde su núcleo primario se aprenda y se enseñe a hacer un uso racional de ese material.

No es la prohibición porque sí, es el acuerdo necesario para que la humanidad coexista con lo que realmente necesita hecho en plástico. En última instancia es la batalla que se tiene que dar a favor de la salud del Planeta y del bienestar de las especies que habitan en él, incluida la raza humana.

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