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Un Petro detrás del absurdo

Llega al absurdo y se sienta en él; y luego eufórico y tranquilo, frente a una gente movida con buses y tamales, suelta una oratoria de bengalas ardientes.

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Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

12 de jun de 2026, 01:40 a. m.

Actualizado el 12 de jun de 2026, 01:40 a. m.

Ya se sabe de cuántas cosas es capaz el señor Gustavo Petro, cambiando vestidos un tanto estrafalarios y muy costosos y gastando a raudales un dinero que no le pertenece a él sino a todos nosotros. Él se siente ‘el iluminado’, más allá de su sombrero vueltiao o de su cachucha de laureles y el escudo nacional, como si fuera un almirante.

Llega al absurdo y se sienta en él; y luego eufórico y tranquilo, frente a una gente movida con buses y tamales, suelta una oratoria de bengalas ardientes. Su propio hermano Juan Fernando había dicho que él había nacido con el síndrome de Asperger y que mostraba un narcisismo desaforado.

Trata de figurar por encima de todo protocolo; y se atrevió a usar un megáfono cerca del edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York, para pedirle al ejército de USA que desobedeciera las órdenes de su presidente, el señor Trump. Se jactó de esto y de muchas cosas más del mismo estilo; y luego llegó a decir, con mucho orgullo, que ya había superado la fama de Pablo Escobar. ¡Ah vanidad de vanidades!, como dijera el rey Salomón.

Un presidente, por supuesto, debe ser el representante de toda una patria, pero él desde el comienzo, separó a sus compatriotas bajo el odio de quien revivía los tiempos de la esclavitud, que por cierto fueron una etapa vergonzosa que siempre tuvo la humanidad. Los judíos fueron esclavizados por los babilónicos a cuyo frente estaba Nabucodonosor. Giuseppe Verdi iluminó esos momentos crueles con su canto ‘Va pensiero’.

Petro recientemente llegó a decir en Montería:

“La única patria firme es la firmeza de la decisión del pueblo de Colombia. Porque me van a echar de la presidencia por tratar de anunciar verdades y decirlas. Pues échenme y me voy a la calle con mi pueblo. De pronto puedo hacer más en la calle en un momento como en la Europa de aquel entonces de Miguel Hernández, que hay que salir a tomar posición porque lo que vienen son los espectros de la muerte, el poder acabar con todo lo que hicimos en estos 4 años. Todo. Porque no se aguantan que el pueblo haya gobernado 4 años. Y se desesperan, ¿si fuesen ocho? ¿Y qué tal 16? ¿Y qué tal un siglo de gobierno popular en Colombia...?”.

Fue él mismo -Petro- el de la idea de renunciar al cargo para ponerse al frente de la campaña presidencial de Cepeda, que es la misma suya. Estaba tan engolosinado con ese estropicio, que el mismo candidato, el comunista Cepeda, le dijo que si renunciaba, también lo haría él.

¿Qué más pasó? Bueno, es parte del teatro bufo. La Comisión de Acusación de la Cámara que preside nuestra paisana Gloria Arizabaleta, que había dejado sin mover un cúmulo de expedientes acusatorios en la pequeña sala de tres representantes, dos petristas y uno liberal, acosada por el Procurador movió los expedientes quietos y empolvados. Pero los movió dejando absuelto al señor Petro.

Y luego de unos días, presentó ante el expediente su providencia en la que ordenaba la suspensión del presidente hasta pasadas las elecciones, en orden a que no fuera a intervenir en ellas como el Jefe de Estado. No era una pena, sino una liberación para que, él, Petro, que reclamaba su libertad de intervención, pudiera a sus anchas moverse con sus conocidos discursos incendiarios, cargados de ofensiva contra la clase media e industrial, a quienes considera abusivamente esclavistas.

Eso quiso la Arizabaleta siguiendo el discurso presidencial, aunque le salió mal. Ella sola no podía adoptar tal medida. Y se prendió el incendio, cuando además tronó la voz de De la Espriella adivinando el fondo del asunto. Petro había viajado a Nueva York, donde llegó a presidir por un orden predeterminado y convencional, el Consejo de Seguridad.

Este entonces olió el tocino y se abalanzó con su lanza en ristre en contra de la misma vieja amiga, la Arizabaleta. Y cuando ella como los otros miembros de la Comisión de Acusación reclamaba algunas prebendas por contrapartida por la primera decisión en favor de Petro, este argumentó que ella estaba chantajeando antes de suscribir el auto que ordenaba la suspensión en el ejercicio del cargo. Mas todo esto se volvió un enredo que Petro aprovechó para anunciar que habría un proceso contra la vallecaucana, a la que acusaría de chantaje y extorsión y además anunció la declaración de sus ministros. El Procurador acaba de suspender a la Arizabaleta en el ejercicio del cargo de presidenta de la Comisión y de la propia curul. Allí vamos.

Pero con perdón del lector, olvidaba varias cosas, entre ellas, que la señora Francia Márquez ya estaba lista para asumir la Presidencia de la República. ¡Dios es grande!, nos libramos de ese peligro y no se sabe de cuántas diabluras más.

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

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