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Tres historias

Las medidas pertinentes son prioritarias porque podemos terminar siendo un planeta de grandes ‘logros’ tecnológicos o materiales, pero habitado por seres que se destruyen unos a otros, incapaces de vivir en comunidad.

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Gloria H.
Gloria H. | Foto: El País.

30 de jun de 2026, 01:43 a. m.

Actualizado el 30 de jun de 2026, 01:43 a. m.

Para mi el gran problema actual es el de la salud mental. Ni la economía, ni la migración, ni la seguridad, ni la salud física (si se pudiera independizar de lo emocional) requieren la urgente necesidad de revisión como el comportamiento de los seres humanos. Que en definitiva es salud emocional. Las medidas pertinentes son prioritarias porque podemos terminar siendo un planeta de grandes ‘logros’ tecnológicos o materiales, pero habitado por seres que se destruyen unos a otros, incapaces de vivir en comunidad.

Es impactante el grado de desesperanza, de agresividad, de desilusión, el miedo, que invaden a los hombres y mujeres, cualquiera que sea su edad o condición. Como si hubiéramos creído que vivíamos en un mundo y resultó que habitamos otro. Una gran estafa, una gran mentira. Es el fracaso de la cultura en toda su dimensión. Como quien va a la tienda por un producto, paga por él, lo recibe y al llegar a su casa, se da cuenta de que ‘esto no era’, ‘por esto yo no pagué’. La sensación más profunda es de estafa, ‘me engañaron, me traicionaron’.

Pero creer que el problema de la salud mental es individual es no querer corregirlo. Es buscar el ahogado ‘río arriba’ cuando se debe tomar conciencia de nuestro papel como personas que influimos en todo lo que nos rodea. Es energía, estamos conectados querámoslo o no. Esta crisis de ansiedad, angustia, miedo, irritabilidad, se origina en la cultura, en el tejido que se construye día a día con cada acto cuya vibración resuena en el otro y en el otro, y cual juego de dominó afecta a todos. En términos energéticos, el aleteo de una mariposa en Japón se percibe en América. ¡Estamos conectados! Y la salud mental es el resultado de esa tóxica conexión humana.

Por ello a los consultorios de Psicología pueden llegar historias como la de una mujer, capaz, inteligente, brillante, con un desarrollo profesional exitoso, que se siente ‘mal’, culpable, porque su compañero de vida, que la quiere y necesita, padre de sus hijos, siente celos y envidia de su triunfo profesional. Entonces este hombre ‘cobra’ su inseguridad machista, con actitudes de desprecio e invisibilidad hacia ella. Un caso típico de cómo el cambio de la cultura afecta la vida en pareja.

El mundo cambió y el paradigma machista y patriarcal no logra modificarse para aceptar una pareja donde ambos son compañeros y no un campo de dominio donde uno manda y el otro obedece. Son los efectos de la cultura que afectan la cotidianidad y donde el profesional en salud mental debe ofrecer opciones para enfrentar el mundo diferente. Aquí no se necesitan medicamentos ni hablamos de enfermedad. Se trata de cómo la cultura permea nuestra vida y es necesario el cambio de creencias para vivir con mínimos de tolerancia y armonía.

Otra historia cotidiana de una pareja donde la mirada conservadora y tradicional de ella choca con la ‘avanzada’ de él, donde ya no resiste convivir con una mujer que no acepte que la derecha ha oprimido al mundo (según su versión) y siente hasta vergüenza de las posiciones políticas de su compañera. Es, otra vez, la cultura dentro de la cotidianidad volviendo invivible la relación. Más de 10 años juntos y ahora la intransigencia ideológica acabando con el amor y las relaciones familiares. Y la tercera historia, una mujer que debe recibir al hijo de su pareja, adolescente desbordado, que ha sido ‘peloteado’ por toda la familia, incluía su propia madre y que a nombre del amor de pareja, la presionan para que lo reciba. Ella, mamá y profesional, se resiste porque no carga con el sometimiento femenino de ‘aguantar’ lo que por tradición siempre hizo la mujer. Ella puede ser, sola, dueña de su criterio, convicciones y futuro económico.

Si, tres historias que no son patología pero si tienen que ver con salud mental y dependen de paradigmas culturales. Porque es la cultura la que está enferma. Los individuos parecemos simples ‘plumas al viento’ y es urgente una mirada a situaciones donde lo material debe darle espacio a otras dimensiones de lo humano. Si es que queremos sobrevivir… o ¿no vale la pena?

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión “Revolturas, Despertar de la Conciencia” en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en “Oye Cali”, “El corrillo de Mao” . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros “Hablemos del Amor” , "Amarte no es tan fácil" y “Dónde esta mi papᴔ.

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