Columnistas
“Patria, de tus entrañas soy pedazo”
Evitaremos la catástrofe si hacemos un frente común todos, Gobierno y oposición, renunciando a la soberbia, orgullo y arrogancia, para entendernos como hijos, hermanos de esta Patria
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12 de jul de 2023, 01:53 a. m.
Actualizado el 12 de jul de 2023, 01:53 a. m.
He encabezado mi columna de opinión, hoy, con el último verso del soneto ‘Patria’, de Miguel Antonio Caro, para expresar el sentimiento de dolor de Patria que estoy sintiendo ya desde hace unos meses y que a diario me lo revive cuando a mi cuarto llegan los penetrantes olores de esta hierba desde el amanecer hasta el anochecer, porque innumerables colombianos, amparados en el libre desarrollo de su personalidad, convirtieron el parque de las raíces, en el lugar para ejercer, sin que se los impidan, esta práctica. Igual de golpeado me siento al ver el inmenso despliegue de los medios a la celebración del llamado ‘orgullo gay’, al observar presencia de niños en dichas marchas, coreando las consignas de los mayores, como una especie de adoctrinamiento para sus vidas en el futuro.
En estos días nos recordaba el doctor Carlos Climent una columna suya de opinión titulada ‘El laberinto de la marihuana’, publicada el 28 de mayo de 2017, “en la cual alertaba sobre la legislación de la marihuana medicinal que necesariamente abriría las puertas a la marihuana recreacional. Insistí, dice Climent, en ese momento que tal determinación llevaría inexorablemente al aumento de su uso, con graves consecuencias sobre las poblaciones de alto riesgo. También recordé que la marihuana, la droga ilícita más utilizada a nivel nacional y probablemente global, es una droga potente que genera un acostumbramiento físico y psicológico y que como otras patologías tiende a ensañarse en aquellos que tienen una predisposición genética a las adicciones”.
En entrevista a un noticiero nacional la semana anterior, Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane, hablando de la homosexualidad decía entre otras cosas, que él se sometía a lo que definiera la ciencia sobre esto. Investigando, me encuentro que el mayor estudio realizado por la ciencia hasta hoy dice: “Podemos decir con seguridad que no hay ni un solo determinante genético, ni un solo gen para el comportamiento o la orientación sexual hacia el mismo sexo, la homosexualidad no está dictada por los genes”.
No solo por lo anterior, sino por el estado de polarización y división de nuestra Patria, que como el soneto de Miguel A. Caro, está para reflexionar ahora no en estas situaciones meramente, sino para preocuparnos en interesarnos por todo lo que le acontece. Como dijo el exvicepresidente Vargas lleras, “Hay que pensar primero en los más altos intereses de este país”.
Y es aquí en donde resuena con grandeza, talante e hidalguía, la proclama de nuestro libertador en San Pedro Alejandrino y cómo quisiera que se convirtiera en un mandato de unidad de todos los partidos, de todos los colombianos, para sacar adelante a nuestra Patria, y así abrir nuestro corazón y nuestra mente a la escucha y solución de los problemas que, de año en año, por no resolverlos, han desembocado en este estado de cosas que rompen en pedazos nuestra Patria.
Evitaremos la catástrofe si hacemos un frente común todos, Gobierno y oposición, renunciando a la soberbia, orgullo y arrogancia, para entendernos como hijos, hermanos de esta Patria y sabiendo morir con grandeza, al poder, a la política, por hacer de Colombia el país de la vida: “¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la Patria. ¡Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro!”, Simón Bolívar.

Sacerdote, párroco en María Madre de la Iglesia en Vipasa y Prados del norte, fue director del Centro de Investigaciones de la Arquidiócesis de Cali, profesor de Teología en el Seminario Mayor San José de Panamá, y párroco en Buga y en Cúcuta. Escribe para El País desde 1999
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