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No es asunto de derecha o izquierda

La sonrisa blanca y el pensamiento limpio de Paloma nos dan un aliciente y una esperanza de que no todo está perdido por la concupiscencia del señor Petro...

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Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

23 de ene de 2026, 02:28 a. m.

Actualizado el 23 de ene de 2026, 02:28 a. m.

No, no soy de extrema derecha ni de extrema izquierda. Mi pensamiento libre, cultivado ya hace largos años, me llevó a ser un liberal de centro izquierda y así he sido durante mi vida, aun en aquellos años de lucha parlamentaria. Conozco la historia nacional reciente, que en gran parte viví y en otras leí con cierta fascinación. Porque la historia para mí es la presencia del hombre y su lucha de siglos, a veces buena y otras veces mala.

Los tiempos son variables, según las circunstancias, como lo enseñara el filósofo español José Ortega y Gasset. Y también lo son los gobiernos. ¿Quién podría creer que en un país tan culto como Alemania surgiera y dominara un personaje -extranjero allá- y sin más educación que la un pintor de brocha gorda -aunque también pintaba cuadros- como Adolfo Hitler? O un salteador de caminos como Josip Stalin en Rusia, implantando el marxismo leninismo. Y así se dieron las dictaduras más sobresalientes del Siglo XX.

Como liberal abomino por siempre a los dictadores, que al fondo son lo mismo. Demagogia inicial y luego el terror. Es del caso agregar que ningún dictador o alguien que se le parezca es contrario a la muerte del enemigo, que hace parte de la combinación de todas las formas de lucha.

De manera que me he inclinado en cuestión de las candidaturas de hoy, sabiendo quienes son el señor Petro y el señor Cepeda, a una línea democrática que la mayoría debemos apoyar previniendo la ‘dictadura del proletariado’ que se viene encima con ahínco y sin escatimar recurso económico del Estado. La candidata que me atrae es Paloma Valencia, la biznieta del maestro Guillermo Valencia, el poeta, nieta del ‘presidente de la paz’ Guillermo León Valencia e hija de mi compañero y gran amigo Ignacio Valencia López, condiscípulo de la Universidad del Cauca y colega del Congreso de la República. Esto por un lado. Por el otro, es la nieta de Pablo Laserna, fundador de la Universidad de Los Andes.

Hay allí, por supuesto, una prosapia de demócratas como ningunos otros, dentro del pensamiento abierto y brillante de Paloma, del que despliegan el patriotismo y el valor. Porque ella sabe, y lo sabemos nosotros, que Colombia se está jugando el todo, como se vio, como una maldición demoníaca, con Miguel Uribe Turbay, señalado aviesamente con el dedo brutal y abusivo del señor Petro. Sí, votaré por ella, pensando en la democracia y en la Patria.

A Álvaro Uribe lo conozco bien desde cuando fuimos compañeros en el Senado, y desde ese tiempo somos amigos. Demócratas ambos, liberal él y yo, como hemos sido siempre, no dudo de sus palabras, a pesar de que jamás le pedí ni me hizo un favor.

El asunto, pues, es que, ante la perspectiva de que pudiere llegar al poder un Iván Cepeda con sus dos caras -que en el teatro griego recuerdan los rostros de Thalía y a Melpómene, uno triste y otro risueño, pero que en la realidad son la sonrisa y la furia comunista que dominó a Rusia y a toda la Cortina de Hierro; y a Cuba y Venezuela y muchos otros países.

La sonrisa blanca y el pensamiento limpio de Paloma nos dan un aliciente y una esperanza de que no todo está perdido por la concupiscencia del señor Petro, que como aquel aprendiz de brujo de la vieja película Fantasía de Walt Disney, vaciaba valdes y valdes hasta que todo lo ahogó en una noche de insomnio.

Ah desgracia. Todo lo que toca ese presidente sin ética lo convierte en argumento para su causa, a pesar de la desgracia que lo sigue en la economía. La pérdida de recursos y el aumento de la deuda pública, sumada a las perspectivas de una paz imposible, cuando debilitó calculadamente a las Fuerzas Armadas. Y agréguele a eso los repartos demagógicos de recursos -por una sola vez-, sin esperanzas de nada más allá de las elecciones. Pareciera una mentira que en el campo de la salud se hubiera perdido tanto, y que, además, ante las lágrimas de un médico observando el dolor de sus pacientes, hubiera dicho su carnal y entrañable Ministro de Salud la frase infame y canalla: “Es que los ricos también lloran”. Cuando no tuvieron remedios ni atención alguna.

En realidad, este ha sido un gobierno de burla y de odio. Mas con gran cuidado no hay que olvidar que si el comunista Cepeda llegare a ganar, bien cabría recordar el famoso Código Murphy cuando enunciaba: Toda situación, por difícil que sea, siempre será susceptible de empeorarse. !Que Dios ayude a Paloma y nos ayude a todos los colombianos!

@BaronaMesa

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

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