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Los Durrell

Pero mi interés en ella tiene un poderoso motivo adicional. Pone en escena la vida de dos personajes fascinantes.

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Carlos Jiménez

2 de ago de 2024, 03:00 a. m.

Actualizado el 2 de ago de 2024, 03:00 a. m.

Esta misma semana he comenzado a ver la serie Los Durrell, hecha a partir de la llamada Trilogía de Corfú, escrita por Gerald Durrell, que relata la vida suya y de sus otros tres hermanos en los años 30 del siglo pasado y en dicha isla griega. La serie está hecha con la habitual habilidad narrativa del cine y la televisión inglesa, los actores son buenos, la puesta en escena y la ambientación de época son verdaderos aciertos.

Pero mi interés en ella tiene un poderoso motivo adicional. Pone en escena la vida de dos personajes fascinantes. El primero, el propio Gerald – Gerry para la familia- que fue un notable naturalista y un escritor muy solvente, tal y como lo demostró con esta trilogía, un éxito de ventas en los años 50 y 60 del siglo pasado. El segundo, su hermano Lawrence, un novelista que irrumpió en la escena literaria anglosajona a finales de la década de los 30 con una obra El libro negro, que introdujo con crudeza el tema del sexo en una literatura que vivía una época dominada por el puritanismo. No fue el único desde luego.

La publicación en 1922 del Ulises de James Joyce fue acompañada de denuncias por inmoralidad, debido al monólogo de Mary Bloom. Pero fue la publicación de Trópico de cáncer de Henry Miller el que elevó al nivel del escándalo la indignación de los puritanos por sus excitantes descripciones de los intercambios sexuales. Despertaron el interés de por Miller de Durrell, que ya transitaba la misma senda. Él se puso en contacto con Miller, quien lo invitó a París, donde por entonces vivía. Allí se conocieron y junto con Anais Nin, erotómana como ellos, llegaron a acariciar la idea de formar un grupo, cuyo sello distintivo sería la celebración del sexo y el amor libre. No se llegó a nada. Pero Durrell correspondió a Miller invitándolo a su casa en Corfú en 1939, donde permaneció un año y escribió El coloso de Marusi.

Y si traigo todas estas historias a cuento, es porque tanto Miller como Durell fueron escritores cuyas obras marcaron a fondo la iniciación en la literatura y en la vida durante la adolescencia que compartí con Umberto Valverde y con Ramiro Madrid. Con Óscar Collazos haciendo de maestro y de guía. Ahora ya nadie puede siquiera imaginar cuán inalcanzable era el sexo para quienes estábamos en la pubertad y poca o ninguna ocasión teníamos de acostarnos con las muchachas de nuestra edad. Habrían de pasar todavía años antes de que fuera posible.

Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.

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