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La socialización y la atención plena

Fortalecer las actividades que lleven a una buena conexión social es un acto de responsabilidad y una actividad que se puede desarrollar.

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Carlos E. Climent
Carlos E. Climent | Foto: El País

30 de ago de 2026, 12:47 a. m.

Actualizado el 30 de ago de 2026, 12:47 a. m.

Las relaciones significativas, que van más allá de la pareja y del círculo familiar más íntimo, son mucho más importantes de lo que nos imaginamos. Está comprobado que reducen el riesgo de los accidentes cerebrovasculares, los trastornos cardíacos y el Alzheimer. Al tiempo que mejoran el sistema inmunitario, la creatividad y las habilidades cognitivas y son mejores predictores de una buena salud, que el no fumar, hacer ejercicio o llevar una dieta estricta. Y, por supuesto, son mucho más divertidas.

Fortalecer las actividades que lleven a una buena conexión social es un acto de responsabilidad y una actividad que se puede desarrollar. No se trata de tener muchos amigos sino de estar más presente con los que ya se tienen, practicando la atención plena. Poner en práctica, en nuestra vida cotidiana, esta sencilla recomendación nos hace mejores amigos, mejores colegas, mejores padres, mejores hijos. En suma, nos hace mejores personas y mejores ciudadanos. No es el destino, ni la suerte, es el reconocimiento de que la atención y el respeto por el otro son fundamentales para nuestras relaciones sociales.

La socialización grata, es decir la verdadera conexión con los demás, tiene muchos enemigos. Entre ellos destaco dos ejemplos: el teléfono celular y las personas negativas o amargadas. Estar en una reunión y mirar el celular, transmite el mensaje al interlocutor que hay algo que es más importante que prestarle atención.

La persona emocionalmente inestable, ambivalente, negativa o explosiva mantiene a quienes tiene a su alrededor en un estado de alerta permanente. Son seres de afectos oscilantes, impredecibles que con gran facilidad cambian del amor a la rabia e incluso a la franca hostilidad y pasan, sin razón, de la felicidad y el amor, al resentimiento, la suspicacia, los reclamos injustificados o los comentarios provocadores. Este tipo de personas hacen más daño que las consistentemente negativas, pues con estas últimas no hay sorpresas.

La socialización amable ocurre con quien:

  • Siempre muestra interés y presta atención a lo que tiene que decir el otro.
  • Encuentra personas compatibles con quienes se puede identificar al respecto de los principios fundamentales.
  • Se protege, dentro de lo humanamente posible, de las fuerzas nocivas.
  • Evita los comentarios negativos.
  • Tiende a los comentarios positivos hacia los demás, cuando son justificados.
  • Es genuinamente agradecida, lo que fortalece los vínculos con otras personas.
  • Valora la importancia de la expresión afectuosa hacia los demás.
  • Se arriesga a nuevos vínculos sociales y no asume, que las nuevas relaciones son siempre difíciles.
  • Tiene confianza en que la innovación trae mejores resultados que la rutina.
  • Aprende a mostrar vulnerabilidad, lo que crea confianza.
  • No olvida que, aún en las peores circunstancias, siempre es posible decir algo positivo.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.

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