El País y Sanclemente

Febrero 09, 2022 - 11:40 p. m. 2022-02-09 Por: Jorge Restrepo Potes

Este periódico fue fundado por don Álvaro Lloreda en 1950, cuando Colombia vivía dura confrontación política y una violencia nunca antes contemplada en sus registros históricos. Estaba por terminar el período presidencial de Mariano Ospina Pérez y se aprestaba a asumir el mando Laureano Gómez, el recio jefe conservador que resultó elegido el 27 de noviembre de 1949, sin contendor porque el Partido Liberal se abstuvo de ir a las urnas por falta de garantías.

La visión futurista de don Álvaro fue acertada. En un departamento y su capital mayoritariamente liberales, que contaba con un periódico de esa tendencia -El Relator- sacar un diario de orientación contraria era toda una aventura financiera. El fundador intuyó que había espacio en el mercado con un diario de alta calidad. De entrada, dio un golpe maestro: nombró a Silvio Villegas como director.

Villegas era un destacado intelectual manizalita, miembro del grupo ‘Los Leopardos’ que tanto dio que hablar por las intervenciones de los cinco ‘felinos’ en el Congreso. El más vistoso de ellos era Villegas, quien tuvo el arrojo de desobedecer a Laureano, quien llegó a decir en el Senado que “en el alma de Silvio espantan”.

Silvio Villegas era magnífico escritor. Mi madre compró -y yo conservo el ejemplar- ‘La canción del caminante’, un compendio de preciosos ensayos escritos en perfecto español pues el autor dominaba como pocos la lengua de Cervantes.

El País bajo la orientación de Villegas se fue imponiendo y todos lo leíamos con agrado porque tuvo la virtud de no contagiarse del sectarismo que caracterizaba a otros periódicos de la derecha criolla, como El Siglo. Y le dio cabida a escritores liberales que le dieron lustre al diario, como Alfonso Bonilla Aragón y Clara Zawadzki.

Un día de 1977, Beatriz López, jefe de redacción, y Jorge Arturo Sanclemente, subdirector, me invitaron a una entrevista de carácter político, a la que dieron amplio despliegue en sus páginas. Allí conocí a Jorge Arturo pues con Beatriz tenía ya buena amistad. Ambos me propusieron que escribiera dos columnas semanales, porque yo tenía alguna experiencia en los inicios de El Pueblo.

Acepté la invitación y dos veces por semana aparecía esta ‘Zona Franca’. Luego de un receso voluntario volví a servir la columna, pero solo una vez a la semana, y desde entonces ha salido todos los jueves, sin interrupción, y sin que jamás me haya  ’colgado’ una colaboración.

Jorge Arturo Sanclemente era una de esas personas con las que uno hace empatía inmediata. De un señorío exquisito, de finos modales, de hablar pausado, era, además, excelente escritor, que identificaba las notas con sus iniciales: JAS. Nunca tuve con él una diferencia, a pesar de que yo estaba en posición política contraria a la línea editorial del diario.

Fueron 28 años en los que Sanclemente ejerció la subdirección del medio, con una idoneidad periodística inigualable, que lo puso en un alto puesto entre los diarios colombianos. Jorge Arturo fue uno de los artífices de esa consagración.

La muerte de su esposa Fanny, y luego la del hijo de su mismo nombre fueron duros golpes para él, que ahora a sus 88 años ha sido convocado por el Señor a la gloria eterna. Para quienes fuimos sus amigos constituye una pena enorme. Pero nos queda la satisfacción de haber conocido un gran hombre y uno de los mejores periodistas de Colombia.

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