‘El crepúsculo de los dioses’
De vivir Billy Wilder, con este ocaso de Uribe, tendría tema para un guion parecido al melodrama de Gloria Swanson.
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26 de ene de 2022, 11:45 p. m.
Actualizado el 17 de may de 2023, 11:34 a. m.
Billy Wilder, el genial director de cine, dejó una filmografía de tal calidad que cada cinta suya superaba la anterior y lo mismo hacía comedias que dramas truculentos. Con Marilyn Monroe produjo dos obras maestras: ‘La comezón del séptimo año’ y ‘Con faldas y a lo loco’, que llevaron a la linda actriz a altas cotas de prestigio. Y en cuanto a los dramas, basta con citar a ‘Testigo de cargo’, con actuaciones memorables de Tyrone Power, Marlene Dietrich y Charles Laughton.
Pero la película que mejor muestra el genio de Wilder es ‘Sunset Boulevard’, que en español titularon ‘El crepúsculo de los dioses’, en la que trae a la pantalla la tragedia de Gloria Swanson la famosa estrella de Hollywood que no pudo aceptar que la edad pasa factura pues ella se aferraba tercamente a su brillante pasado.
Lo mejor de esta película es que en ella aparece en el principal rol la mismísima señora Swanson. En ella la otoñal actriz cae en el máximo grado del ridículo por su torpe empeño de no aceptar el duro paso del tiempo.
Viene a mi memoria este pasaje cinematográfico para expresar que algo similar le está ocurriendo al expresidente Álvaro Uribe quien insiste, como en la canción de José Alfredo Jiménez, en seguir siendo el rey, el más poderoso líder político de los últimos años, en los que se hizo con todas las instancias del poder.
Dos veces presidente, y ahora amo absoluto de quien él puso en la Casa de Nariño, en esos doce años -que han podido ser 20 si Santos no se suelta-, aquí no se movía una hoja de árbol que no contara con su aprobación. De 2002 a 2008, y de 2018 a 2022, hubo tres períodos presidenciales en los que Uribe controló todos los resortes del mando.
Nada pudo perturbarlo. Ni los altos funcionarios de su doble administración condenados por delitos surtidos, de los que él era el único beneficiario, fueron capaces de mellar su descontrolada ansia de poder. Sus parciales le seguían con fe ciega y entraban en éxtasis cuando pedía la palabra en el Senado, del que renunció para eludir la competencia de la Corte Suprema de Justicia y caer en brazos del fiscal amigo, que mueve cuerdas para exculparlo en el proceso por manipulación de testigos y fraude procesal.
El país ve ahora que Uribe ha perdido fuerza electoral. Su candidato Óscar Iván Zuluaga, sacado de su cubilete, cree que sus compatriotas somos idiotas al decirnos que no entra por decisión propia a Equipo por Colombia, un conjunto de derecha vergonzante, al que muchos consideraban, yo incluido, llegaría Zuluaga por obvias razones.
Pero he aquí que donde menos se piensa salta la liebre, y la verdad lisa y llana es que en ese aquelarre resolvieron ejercer el derecho de admisión por considerar, supongo, que Zuluaga es ‘tóxico’, como ahora se les dice a los indeseables.
Óscar Iván, cada día más parecido al conde de Transilvania, será retirado por Uribe del partidor para evitarle al Centro Democrático, en vía de extinción, un descalabro descomunal en las urnas.
Los votos que le quedan a Uribe irán a parar donde Federico Gutiérrez -un tósigo-, que en el fondo es la tabla que busca Uribe para salvarse del naufragio.
De vivir Billy Wilder, con este ocaso de Uribe, tendría tema para un guion parecido al melodrama de Gloria Swanson.
Sic transit gloria mundi, decían en la vieja Roma.

Abogado con 45 años de ejercicio profesional. Cargos: Alcalde de Tuluá, Senador y representante a la Cámara, Secretario de Gobierno y Secretario de Justicia del Valle. Director SAG del Valle. Columnista de El Pais desde 1977 hasta la fecha.
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