De eso, viejo

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De eso, viejo

Noviembre 20, 2019 - 11:40 p. m. Por: Jorge Restrepo Potes

A la pregunta que le formuló Jesús Blanquicet, reportero de El Heraldo de Barranquilla, a Iván Duque sobre su opinión del bombardeo al campamento de ‘Cucho’, disidente de las Farc, en el que murieron al menos ocho menores de edad, el Presidente respondió con arrogancia “¿de qué me hablas, viejo?”. Es decir, contestó una pregunta con otra pregunta cargada de soberbia.

Desde luego que le ha sabido a cacho esa destemplada actitud porque la posición del Mandatario no puede calificarse de buena, al punto de que el país vive hoy un paro de protesta contra una serie de factores que pone al jefe del Estado en situación complicada.

Soy el primero en desear que la jornada transcurra dentro de cauces normales, sin desmanes que produzcan daños a personas e inmuebles, como ha sucedido en ocasiones anteriores en que los vándalos han hecho de las suyas en Bogotá, incendiando y saqueando comercios, con agresión a la Fuerza Pública.

Miles de ciudadanos de todos los géneros posibles y de todas las condiciones sociales se tomarán las calles de ciudades y pueblos para exigir del Gobierno el cambio de rumbo en materia económica. Que atienda las necesidades populares. Que oiga los reclamos para que haya un vuelco drástico en la política neoliberal que ha puesto en vigencia este régimen.

Es cierto, como sostienen Duque y sus acólitos, que el país crecerá este año al 3,2%. Es cierto que en el presupuesto se incluyeron 44 billones para educación. Es cierto que los homicidios han bajado. Sí, todo eso es cierto. Pero a la gente del común, especialmente en los estratos bajo y medio, vivir se le ha hecho casi imposible porque los ingresos fijos no cubren los costos al alza de los requerimientos básicos.

A la contrapregunta al periodista barranquillero, éste ha debido darle una respuesta precisa: De eso, viejo. Sí, señor presidente, es de eso, de la situación terrible que sufren millones de colombianos, que no necesitan los ejemplos de Chile o de Ecuador o de Bolivia para protestar, porque aquí hay los mismos o superiores problemas que los que padecen esos pueblos hermanos.

Usted, señor presidente, en vez de aprovechar el forzado retiro del ministro de Defensa, Guillermo Botero, para enviar un mensaje de cambio al país, apuntala su gabinete con una persona de la extrema derecha, como es la nueva titular de Relaciones Exteriores.

Está en su derecho, señor presidente, pues para eso ganó las elecciones en 2018. Pero con su Centro Democrático haciendo agua por todos los costados, no conseguirá recobrar la confianza de sus compatriotas, si es que alguna vez la tuvo, con ese pesado fardo que lo convierte en obsecuente servidor de Álvaro Uribe.

Tampoco fue bueno el trasteo de nuestro paisano Carlos Holmes Trujillo pues él, de liberal pasó, con la fe del converso, a panegirista a ultranza de la política que pregona el expresidente Uribe. Ese cambio me ha producido desasosiego porque lo conozco desde su adolescencia cuando yo inicié mi vida política al lado de su padre del mismo nombre.

La voltereta de Carlos Holmes nos duele a quienes vimos en él un ejemplo de coherencia con las ideas liberales, no tanto como partido político sino como filosofía universal. Y ni hablemos de la abstención en la ONU sobre el bloqueo a Cuba: una infamia atroz.

Aterrice, señor Presidente. Es de eso de lo que quiere hablarle hoy el pueblo. Escúchele, por favor.

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