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¿Roy socialista y Petro liberal?

Noviembre 29, 2020 - 11:55 p. m. Por: Guillermo Puyana Ramos

La semana pasada se anunció el deslizamiento hacia Gustavo Petro de Armando Benedetti, Roy Barreras, Rodrigo Lara y Luis Fernando Velasco, todos de ADN liberal y grandes electores de sus partidos. De Barreras no me extraña ese giro a la izquierda teniendo en cuenta su carrera parlamentaria y como líder de Cambio Radical y La U. Lo difícil es entender cómo terminó en esos partidos teniendo en cuenta su historia personal. Los demás sólo están dando una vuelta canela ideológica oportunista que le va a enredar la vida a Petro, que tendrá que pedirle a su altisonante electorado que acepte la adhesión de personas provenientes de partidos que estuvieron tan involucrados en la parapolítica, como Cambio Radical, al que le hacían el chiste de que su bancada más importante sesionaba desde instalaciones del Inpec. Petro necesitará una estrategia de mitigación de daño con Rodrigo Lara, que siendo director del partido mantuvo el aval de Oneida Pinto.

Hay una teoría que explicaría por qué esos liberales están adhiriéndose al candidato de Colombia Humana. No es que ellos se hayan vuelto socialistas sino que Petro realmente es liberal. Válgame Dios.

Se lo leí a un señor Humberto Leyton en un diario ibaguereño y discurría así: Petro es liberal, solo que la ultraderecha lo ha tildado diferente para atrapar el miedo de unos votantes ingenuos, incultos o que venden su voto por una teja de zinc o un tamal (el autor es tolimense, tamal es la moneda).

A Leyton le digo que conozco personas caracterizadamente decentes y muy inteligentes que en 2018 hicieron lo siguiente: en primera vuelta votaron por Fajardo o De La Calle y en segunda por Iván Duque. Es muy importante entender por qué ese electorado calificado se comportó de esa manera y estoy seguro de que la teoría que son tontos o corrompidos no es correcta. Esa afirmación es contradictoria con la filosofía en que dicen inspirarse, es más bien oligárquica y clasista. Así no van a atraer a los electores de Lara, Barreras o Velasco.

Peor me parece la necesidad de trasvestir a Petro de su discurso de izquierda para pasarlo como liberal. Es una posición derrotista y vergonzante, descomedida con los más de 8 millones que votaron por él en 2018 precisamente por sus posiciones marcadamente de izquierda, así como las de Duque fueron marcadamente de derecha. De eso se tratan las elecciones, de escoger entre diferentes, no entre iguales.

La apuesta ahora es si la pandemia y la detención de Álvaro Uribe generaron condiciones tan distintas como para que vuelva a haber una segunda vuelta entre dos candidatos ubicados en los extremos y un electorado de centro que, puesto a elegir, escoge mayoritariamente abstenerse, luego apoyar al de derecha y en menor proporción al de izquierda.

Ahora hay algo diferente: la laceración de la economía de los hogares de clase media y la devastación de la pequeña empresa por la pandemia.
Son grupos que simpatizan con los cambios, pero les aterroriza perder la estabilidad que les permite vivir y crecer sin sobresaltos, sacando adelante a sus hijos y sus negocios. Imponen cambios decisivos como la constituyente de 1991 y las presidenciales de 2002. Eligieron en 2014 a Santos para que hiciera la paz y le hundieron el referendo en 2016. Muchos en 2018 en primera apoyaron a De la Calle o Fajardo y en segunda a Duque.

No lo hicieron por tontos, hubo una racionalidad en esas decisiones. No basta con decirles que Petro es liberal como Roy y que se inspira en Murillo Toro, no en Marx.

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