Escuchar este artículo

Sextiando’ en mis recuerdos

Marzo 03, 2021 - 11:45 p. m. 2021-03-03 Por: Gerardo Quintero

Uno de los gratos recuerdos de niñez fue cuando disfruté mi primera película en el Teatro Calima, ‘Los Cazafantasmas’, acompañado de mi primo Billy que había llegado de Miami. Tendríamos 12 años y no cabíamos de la felicidad en aquellos asientos ‘chirriosos’ que nos hacían sentir más cerca de una ciudad que intentaba arrimarse a la modernidad. Luego salíamos a buscar los helados de Ventolini o caminábamos unos metros más hasta llegar a una de las esquinas más hermosas de la ciudad, en la Sexta con Avenida Estación, donde estaba el Dari.

Cerca de Ventolini se erguía el bello Teatro Bolívar, el cine que más me gustaba en aquellos 80. Años después, la movida salsera me llevó a las ‘Brisas de la Sexta’, uno de mis lugares preferidos pa’ tirar paso, pero las opciones se ampliaban al ‘Latin Palace’ donde la potencia del aire acondicionado permitía que apretáramos más la pareja y bailar más ‘cobado’ para aminorar el frío. Recuerdo otros bares a los que iba con amigos del colegio Miguel Camacho Perea. Allí en ‘Halley Video Bar’ conocí a las estrellas del Pop y el Rock y cómo olvidar a Stockholm Inn, que parecía un pub irlandés y adonde me invitaban amigos ‘gomelitos’ a tomar cerveza negra y roja, una catarata de sabores para mi humilde paladar acostumbrado a la Póker. Eran tiempos en que entrabas así fueras menor de edad y nadie te pedía la cédula.

La Avenida Sexta está en el registro de los caleños, algunos por una razón generacional lograron disfrutarla en su plenitud. Esa emblemática zona rosa fue grabada en cortometrajes, novelas, cuentos y crónicas de caleños que hicieron historia y enriquecieron la magia de un lugar que la brisa de los Farallones arropaba sin distingos ni miramientos. Estar en la Sexta a las cinco de la tarde era una experiencia mágica, era encontrarse con una ciudad coqueta, vibrante, que invitaba a recorrerla, a descubrirla.

Era otra Cali, esa que guardaba un trozo de la majestuosidad de los caserones de Granada y Versalles, una Cali que en esa vía era custodiada por dos palacios (el Latin Palace y el Palacio Rosa). Una avenida que no se podía explicar sino caminando desde el Teatro Calima hasta los Talleres de Chipichape. La década de los 90 la dejó desvalida, triste, perdió su encanto y comenzó a marchitarse en medio de drogas, prostitución, mendicidad e inseguridad, males que acaban con las viejas reliquias urbanísticas.

Ahora, el Alcalde y su Director de Planeación anuncian un proyecto para recuperar el paisajismo y los andenes. Es la oportunidad de recuperar el alma de la vía icónica que amamos los caleños. La Sexta es un patrimonio nuestro y enhorabuena, la pasada administración y la actual han apostado por ser ejemplo para otras emblemáticas calles que se marchitaron con los años.

Sigue en Twitter @Gerardoquinte

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS