El nudo gordiano

Agosto 20, 2022 - 11:50 p. m. 2022-08-20 Por: Francisco José Lloreda Mera

Dice la leyenda griega que cuando Gordias, un humilde labrador, fue elegido monarca de Frigia, una antigua región de la península de Anatolia que hoy pertenece a Turquía, en gratitud a Zeus, el gran dios del Olimpo, le ofrendó su único haber, una carreta y sus bueyes, atando la lanza y el yugo al templo con un nudo cuyos cabos se escondían en el interior, tan complicado que nadie podía desatarlo. De ahí la expresión, nudo gordiano.

Pues bien, el primer nudo gordiano del Gobierno Petro es el subsidio a los precios de la gasolina. Por dos razones, la primera, porque a diciembre de 2022 el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, Fepc, según el ministro de Hacienda, llegará a 37 billones de pesos; la segunda, porque el subsidio a los combustibles fósiles desincentiva la transición energética, que la nueva administración dice querer acelerar.

El lío es cómo desatar ese nudo pues los hechos evidencian que pocos asuntos son tan sensibles socialmente como los precios de los combustibles. En Colombia y en el mundo. Macron, en Francia, tuvo que echar atrás su impuesto verde al diésel pues los Chalecos Amarillos casi lo tumban; y Lasso, en Ecuador, no tuvo opción a bajar el precio de la gasolina, luego de semanas de protesta, quien lo creyera, de los movimientos indígenas.

En Colombia, la gasolina corriente y diésel, están subsidiadas en un 50%. Es decir, el precio de ambos no debería estar alrededor de los 9.500 pesos el galón, sino cerca de los 20.000 pesos. Esa realidad pocos la conocen y quizá por eso poco se valora. Tan es así que cuando sube un poco el precio todo el mundo protesta; qué tal que el precio al consumidor final reflejara el valor real del energético. Estamos mal acostumbrados.

Volviendo al nudo, al paso que vamos el subsidio se tragará la totalidad de la reforma tributaria y quedará faltando, asumiendo que el recaudo sea $25 billones, que es poco probable. Es decir, el esfuerzo fiscal se irá en cubrir ese hueco (una deuda del Gobierno Central con Ecopetrol, quien presta la plata); déficit que seguirá creciendo salvo bajen drásticamente los precios internacionales del petróleo, lo que pareciera tomar tiempo.

Y señalaba que el nudo es decisivo en la transición energética. Dado que la matriz eléctrica en Colombia es verde pues esta se genera con agua, viento, sol y gas natural, si de acelerar la transición se trata el desafío está en el transporte. El Gobierno puede seguir ampliando la generación eléctrica con paneles solares y molinos de viento, pero ahí no está el problema. El desafío de la transición energética está en el consumo.
El parque automotor del país es de 17 millones de vehículos, de los cuales 10 millones son motos y cada año ingresan un millón más.
Prácticamente todos funcionan a gasolina o diésel. Incluso para el 2050 cuando el parque automotor supere los 50 millones, de los cuales 13 millones serían eléctricos, el 74% del total seguirá utilizando combustibles fósiles. Por eso, mientras los combustibles estén subsidiados, no tomará tracción la transición.

Toda acción u omisión tiene consecuencia. La eliminación o reducción parcial y gradual del subsidio o sustituirlo por uno direccionado a los más pobres, sería lo aconsejable. Pero es impopular. Lo otro es mantener los subsidios sacrificando promesas de campaña y, aceptar que la aceleración de la transición energética, al menos en lo que debería ser la prioridad, se quedará en el discurso. Un nudo gordiano difícil de desatar. Y cortarlo con la espada en vez de desatarlo, como lo hizo Alejandro Magno, no pareciera ser la opción.

Sigue en Twitter @FcoLloreda

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