Columnista
El día después
Superado el fragor de competir por el voto en cada localidad, sigue para los parlamentarios unirse para identificar los proyectos estructurantes que aprovechen las ventajas de cada región...
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7 de mar de 2026, 01:39 p. m.
Actualizado el 7 de mar de 2026, 01:39 p. m.
Escoger a quienes representan las regiones es tanto como tener un mañana, de la mano de un sistema que garantiza el respeto por las decisiones que se toman en democracia. Ya sabemos lo grave de que las decisiones las tome un dictador, como ocurre en Venezuela o en Irán, donde todo el poder se concentra en manos de corruptos. Ojalá la lección nos sirva; Colombia, por el contrario, ha tenido en el Congreso de la República, los jueces, algunos gobernadores y alcaldes y los empresarios freno a los abusos de un gobierno que ha pretendido pasar por encima de la ley para legislar por decreto o sospechosas decisiones de obsecuentes funcionarios.
Lo digo porque debemos valorar como nunca la decisión de contar con senadores y representantes que lleven la agenda de sus regiones y gestionen el interés colectivo, por encima de pequeños proyectos de bajo impacto.
El director de Portafolio, Jaime Pumarejo, ya alertaba sobre el nuevo mapa global donde el crecimiento del comercio de mercancías sería solo del 3 % para 2025, según la Organización Mundial del Comercio. También sobre la tendencia, según la Ocde, a que las cadenas de valor se reorganicen alrededor de factores como afinidades políticas, seguridad o certeza energética; en todos ellos estamos en condiciones de debilidad, al paso que exhortaba a reflexionar si Colombia quiere estar en este nuevo mapa.
Es fundamental estar allí y para ello tener claro que solo habrá bienestar, empleo e ingresos en la familia si desde las propias regiones se construye la eficiencia para lograr, como lo señala la propia Ocde y lo resalta Pumarejo, “transformar con urgencia su estructura productiva si quiere capturar la relocalización de manufacturas y tecnologías limpias”.
Con todo, se dirá qué distantes están estos objetivos de la agenda de nuestros congresistas; ello no puede resignarnos a ignorarlos y a quedarnos solo con el menudeo de los proyectos intrascendentes. Existen ejercicios exitosos de bloques parlamentarios agrupados por regiones donde a una sola voz se han logrado incorporar en los planes de desarrollo nacionales, departamentales y locales, agendas ambiciosas de impacto en la productividad y el empleo.
Superado el fragor de competir por el voto en cada localidad, sigue para los parlamentarios unirse para identificar los proyectos estructurantes que aprovechen las ventajas de cada región, por su localización, talento humano, cadenas de valor alrededor de sus empresas, capacidad de gestión y oferta de servicios públicos para afincar las fortalezas o, en su defecto, construirlas.
A esa conversación de los bloques parlamentarios regionales deberán unirse gremios, empresarios, universidades, que enriquecerán la agenda y le darán soporte técnico. Con esta materia podrán elaborarse documentos sencillos de alcance general que permitan al resto de la sociedad entender la importancia de apropiarse de los temas esenciales para su región y así garantizar su continuidad.
El ejercicio que propongo ha tenido éxito en el pasado y servirá sin duda para que desde la Colombia provincial construyamos país y logremos darle nivel a la conversación, tan enfrascada en el chisme y el vórtice de unas redes sociales que desinforman, haciendo nuestra sociedad frívola y liviana, mientras el mundo nos coge ventaja.
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