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Día D

Estamos a pocas horas de decidir el rumbo que tomará el país. Contrario a lo que algunos analistas dicen, sí es de vida o muerte.

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Francisco José Lloreda Mera
Francisco José Lloreda Mera. Columnista | Foto: El País

20 de jun de 2026, 11:43 p. m.

Actualizado el 20 de jun de 2026, 11:43 p. m.

La guerra estaba prácticamente perdida. Europa occidental, con excepción de Inglaterra, había caído. Liberarla del régimen nazi, que se expandía demoledor e imparable, era un deber histórico. No se podía fallar. El asalto en las playas de Normandía en Francia estaba previsto para el 5 de junio de 1944. El mal tiempo lo impidió. Pero no podían esperar más. Al día siguiente, contra viento y marea, 150.000 soldados lograron por fin desembarcar.

Hay momentos decisivos en la historia. La invasión de la costa francesa por parte de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial fue una de esas. Hitler se batía, desgastado, en una lucha sin cuartel en territorio soviético tras fracasar su intento de tomarse Moscú, último reducto para apoderarse de Europa y dominar el mundo. La Operación Overlord, en las cinco playas de Normandía, le abrió un frente de batalla para el que no estaba preparado.

¿Qué hubiese pasado de no llevarse a cabo el desembarco en Normandía? ¿Habría logrado Stalin hacer retroceder a Hitler por el flanco oriental, derrotarlo? No se sabe. Lo cierto es que los ingleses, canadienses y americanos que participaron en la operación recuperaron París y llegaron a Berlín al tiempo que los soviéticos. De no darse la invasión, quizá Hitler habría resistido y apoderado de Europa, y si no, Stalin de Alemania. Escenarios terribles.

El devenir de los pueblos depende de decisiones acertadas y equivocadas. Ejemplos hay muchos. Colombia no ha sido ni es la excepción. Las Farc, el Eln y demás organizaciones criminales no controlarían el territorio de no ser por Gustavo Petro y el Pacto Histórico. Similar en otros frentes, económicos y sociales, objeto de una destrucción sistemática. Es así porque una mayoría lánguida, apalancada en el dinero sucio y la coacción, lo impuso.

Estamos a pocas horas de decidir el rumbo que tomará el país. Contrario a lo que algunos analistas dicen, sí es de vida o muerte. La democracia, la libertad y el sistema económico han resistido cuatro años de embates ilegales, persecución y censura. A Miguel Uribe lo mató el régimen, el mismo que quiere atornillarse a través de Iván Cepeda y su cofradía de hampones para conducir a Colombia a un modelo que estatiza, esclaviza y amordaza.

Llegó el Día D de Colombia. Tan importante fue para Europa y la comunidad internacional el asalto en Normandía como para nosotros lo que se decida este domingo 21 de junio. No es una elección más y puede ser la última. Por más que Cepeda acomode su discurso, si la izquierda radical sigue en el poder, no lo suelta. Petro hizo todo lo posible por quedarse y no lo logró. Hasta ahora. Él y su organización criminal son capaces de todo. Sin hígado.

Colombia debe cerrar filas en defensa de la democracia y el restablecimiento de la ley. No más concesiones a los criminales y a sus testaferros, a los indígenas que violan la ley y a los procesos de paz claudicantes. La enorme brecha social que carcome al país no se cierra estatizando la salud, la educación y los servicios públicos, como lo pretende la izquierda. Y menos, asfixiando al sector privado y ahuyentando a la inversión nacional y extranjera.

El desembarco de tropas en las playas de Normandía fue determinante para la liberación de Europa y el fin de la guerra. Como lo es para Colombia la elección del domingo. Petro y su Gobierno, Cepeda, el Pacto Histórico, las Farc, el Eln y demás criminales, harán todo lo posible para aferrarse al poder. Y lo más probable es que no reconozcan el triunfo de Abelardo De la Espriella y traten de incendiar el país. Ante esa posibilidad y amenaza, la respuesta en las urnas debe ser aún más contundente. No es hora de amilanarse, pase lo que pase.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.

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