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Los impasses de la paz

Después de una década de firmado el Acuerdo Final del Teatro Colón la opinión generalizada es que su implementación no ha sido posible como consecuencia de los desacuerdos políticos que existen al respecto entre sectores diversos.

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Alberto Valencia Gutiérrez | Foto: El País

12 de ago de 2026, 01:08 p. m.

Actualizado el 12 de ago de 2026, 01:08 p. m.

La Paz Querida es una organización creada en Bogotá, pero con filial en Cali, conformada por un grupo de ciudadanos interesados en mantener un foro abierto de discusión, acerca de los problemas de la paz, la democracia y el medio ambiente, más allá de las distintas orientaciones políticas, en un plano analítico y académico. En estas condiciones, gracias a la valiosísima colaboración del Museo de Arte Moderno La Tertulia, llevamos a cabo reuniones la última semana de cada mes en el recinto de la Cinemateca a las que invitamos especialistas, para que nos planteen un tema de reflexión. Hemos realizado más de treinta encuentros con analistas y actores de la vida nacional.

El pasado 28 de julio contamos con el aporte de Fernando Rojas, investigador en temas de administración pública, sobre el ‘Décimo Informe de seguimiento a la implementación del proceso de paz’ que la Contraloría General de la Nación presentó a finales del pasado mes de julio en Bogotá y cuya aparición definitiva está prevista para esta semana. Se trata de un documento de más de 350 páginas, consultable en la página de la entidad, que el conferencista nos presentó, sobre todo la parte relacionada con los hallazgos.

Después de una década de firmado el Acuerdo Final del Teatro Colón la opinión generalizada es que su implementación no ha sido posible como consecuencia de los desacuerdos políticos que existen al respecto entre sectores diversos. Es sabido que durante el gobierno Duque se popularizó la consigna de “hacer trizas el proceso de paz”; sin embargo, cuando se revisa con más detenimiento, nos damos cuenta de que la baja implementación comenzó desde el gobierno Santos, promotor de la iniciativa, y continuó durante los cuatro años del gobierno Petro, que se había comprometido con este proyecto como parte de su política de Paz Total.

La novedad de la interpretación del conferencista consistió en mostrar que la baja implementación del proceso de paz no proviene propiamente de razones ideológicas sino de las imprevisiones presentes en el propio acuerdo y del funcionamiento ineficiente del Estado. Aun si hubiera existido la voluntad política de cumplir los compromisos no se hubiera podido porque su desarrollo era problemático. El asunto no es que, nos guste o no la paz, su viabilidad era incierta desde el comienzo, cuando pensamos en términos administrativos. Y ello por varios motivos.

En primer lugar, la falta de metas precisas y realizables, que no se quedarán simplemente en ‘sueños’ sino que se tradujeran en metas, con plazos y objetivos precisos. Se trataba, más que cualquier cosa, de buenas intenciones de hacer presencia estatal en las comunidades que habían sido víctimas del conflicto, pero sin que existiera información y planificación adecuadas, que hicieran posible su desarrollo, seguimiento y evaluación.

En segundo lugar, la falta de coordinación entre las diferentes entidades gubernamentales. Para lograr lo propuesto se requería poner de acuerdo a 43 entidades diversas y no existía una oficina ni un gerente general que pudiera lograr semejante propósito. No había responsabilidades concretas ni comunicación con los alcaldes y los gobernadores para aunar esfuerzos. Las comunidades y los municipios produjeron 33.000 iniciativas pero el problema es que nadie sabía qué hacer con todo eso hasta el punto de que ninguna sido atendida. La prensa de ayer trae la noticia, además, de los malos manejos presupuestales, la baja ejecución y los posibles “desvíos” de los recursos. El informe, pues, deja muchas inquietudes con respecto a la posibilidad efectiva de lograr una paz “estable y duradera”, así nos pusiéramos de acuerdo.

Nuestra próxima reunión será el martes 22 de septiembre (6:00 p.m.) con Gonzalo Sánchez, primer director del Centro de Memoria Histórica, sobre el tema “Las batallas por el relato nacional”. Si quiere recibir las invitaciones periódicas puede escribir al correo calilapazquerida@gmail.com y dejar sus coordenadas

PD. Expresamos nuestra profunda solidaridad con las víctimas del terremoto que nos asoló el pasado lunes.

Profesor Departamento de Ciencias Sociales Universidad del Valle e investigador del Cidse desde 16 de mayo de 1977. Doctor en Sociología de la EHESS de París. Fue Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas y director de los programas de pregrado, maestría y doctorado en Sociología. Escribe para El País desde 1998.

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